La socialdemocracia, castigada.

Miércoles 14 de octubre de 2009

Jan Malewski, François Sabado (*) / Foroanticapitalista.blogspot.com

En el centro y el sur de Europa - en Alemania y Portugal - las elecciones parlamentarias del 27 de septiembre de 2009 supusieron un revés electoral histórico para la socialdemocracia. En Alemania, el SPD perdió un tercio de su electorado, más de 4,5 millones de votos. Obtuvo un 23% de los votos, su resultado más bajo desde 1949. En Portugal, el Partido Socialista de Portugal del saliente primer ministro, José Sócrates, perdió una quinta parte de su electorado, más de 500.000 votos, y con el 35,56% de los votos ya no tiene mayoría absoluta en el Parlamento. Este fue su peor resultado desde 1991.

El SPD, después de practicar una política de desmantelamiento de los derechos sociales desde 1998 hasta 2005 y después de, aun violando la Constitución alemana, enviar las fuerzas armadas a una intervención extranjera (Kosovo), entró en 2005 en una "gran coalición" de gobierno con la CDU-CSU, liderada por Angela Merkel (CDU). Ahora lo están pagando. Según una encuesta, 1,6 millones de electores que no votaron por el SPD en estas elecciones optaron por la abstención, 620.000 prefirieron el original a la copia y por tanto votaron a la CDU (620.000), otros optaron por las organizaciones de la oposición: 780.000 votos para Die Linke y 710.000 para los Verdes, fuera del gobierno desde 2004.

Después de haber ganado una mayoría absoluta en el Parlamento en 2005, el PS portugués continuó y profundizó la política de contrarreformas antisociales iniciadas por José Manuel Durão Barroso (del centrista PSD). Ante la crisis, el gobierno del PS optó por rescatar a los banqueros en lugar de establecer una política de banca pública. Se desmanteló el Código de Trabajo para facilitar los despidos y la precariedad generalizada, mientras que el desempleo, según cifras oficiales, creció hasta los 500.000 parados/as. Casi la mitad notienen prestaciones por desempleo. Ha comenzado la contrarreforma de la enseñanza y emprendió una guerra abierta contra los funcionarios como ningún gobierno anterior se había atrevido a hacer. El electorado socialista ha optado masivamente por la abstención (que alcanzó un récord de 39,46% del total de inscritos para votar), pero también se dirigió a la izquierda (sobre todo al Bloque de Izquierda) y la derecha (el libre mercado del CDS-PP).

Avance de la izquierda radical

El declive de la socialdemocracia permite un espacio electoral para las organizaciones de la izquierda radical, Die Linke (La Izquierda) y el Bloco de Esquerda (Bloque de Izquierda, BE).

Die Linke - fruto de la fusión del Partido del Socialismo Democrático (PDS, con origen en el partido de Estado de la antigua Alemania del Este) y de la Alternativa Electoral por el Trabajo y la Justicia Social (WASG, fundada por socialdemócratas y sindicalistas decepcionados por las políticas del SPD en el gobierno, así como por activistas de los movimientos sociales y la izquierda revolucionaria) – hizo avances significativos, obtuvo un 11,9% y 76 diputados (8,7% y 54 diputados en septiembre de 2005). Por primera vez, pasó el umbral del 5% en todos los Estados federados occidentales, obteniendo un promedio de 8,3% en la ex República Federal de Alemania ( y un 26,4% en la antigua Alemania Oriental). Centró su campaña en la reconstitución del "Estado social", en particular para el salario mínimo a 10 euros por hora, y para la retirada del ejército alemán de Afganistán. También registró buenos resultados en las dos elecciones regionales del 27 de septiembre en los Länder de Brandeburgo (ex RDA, el 27,2%) y Schleswig-Holstein (ex RFA, 6.0%), después de haber hecho ya avances importantes en las elecciones regionales del 30 de agosto de 2009 (21,3% en el Sarre, ex RFA, así como en dos Estados federados de la antigua RDA: 20,6% en Sajonia y 27,4% en Turingia).

Los resultados de Die Linke reflejan los elementos de resistencia social frente a las políticas neoliberales y una polarización a la izquierda de una parte del electorado, el movimiento sindical y los movimientos sociales. La coyuntura de la crisis económica y la crisis de los partidos tradicionales abre un espacio de la izquierda radical, pero esta situación también plantea debates políticos en la orientación de Die Linke. El partido está dividido. La mayoría está por una mayor inserción institucional y, como ya ha ocurrido en el Land de Berlín, desearía administrar la crisis del capitalismo en alianza con el SPD. Oskar Lafontaine no ha abandonado la idea de gobernar la región del Sarre, en alianza con el SPD y los Verdes. Estas alianzas también serían aritméticamente posibles en Turingia, Brandeburgo y Sajonia-Anhalt. Se abriría el camino a una integración verdadera de Die Linke en la política gubernamental en Alemania, realizándose las aspiraciones de quienes, nostálgicos por el Partido de Estado de Alemania Oriental, encuentran que la cuarentena a la que han sido sometidos ha durado ya bastante.

Por tanto, paradójicamente, el éxito de Die Linke podría acelerar la polarización entre la nueva y la vieja izquierda. El ala anti-capitalista es una minoría. Para hacer frente a los peligros que vienen por delante, los anticapitalistas no sólo deben ser capaces de defender los logros de su partido - la exigencia de retirada de Alemania de la OTAN, que sigue siendo un obstáculo a la integración de su partido enel establishment-, sino también la formulación de una orientación alternativa en las luchas venideras.

En Portugal, por el contrario, es la nueva izquierda radical, claramente anti-capitalista, la que progresa. Nacido a partir de la alianza entre tres fuerzas anti-capitalistas (La Unión Democrática Popular, de origen maoísta, el Partido Socialista Revolucionario, sección portuguesa de la Cuarta Internacional y Política XXI, una corriente que rompió por la izquierda con el Partido Comunista), el Bloco de Esquerda ha registrado un éxito histórico. Con 557.091 votos (9,85%) frente a los 364.430 (6,35%) obtenidos en 2005, duplicó su representación parlamentaria (16 diputados). Pero sobre todo ha obtenido una representación nacional real, con diputados no sólo en Lisboa, Oporto y Setúbal, sino también en Aveiro, Braga, Coimbra, Faro, Leiria y Santarém. El Bloco se ha convertido en el cuarto partido más grande a nivel nacional, por delante del Partido Comunista, que obtuvo 446.172 votos (7,88%) 14.163 votos más que en 2005. En escaños el PCP consiguió 15 diputados, uno más que en 2005. Este éxito debería ayudar al Bloco a mejorar sus resultados en las elecciones locales que se celebrarán el 11 de octubre.

A la cuestión planteada especialmente en los últimos días de la campaña electoral, de posibles acuerdos de mayoría parlamentaria o de gobierno entre el PS y el Bloco portugués, la respuesta de Francisco Louça ha sido clara. Se puede resumir en tres letras, "Nao" (No). Esta posición es un ejemplo y un punto de apoyo para toda la izquierda anticapitalista europea de cara a las batallas políticas venideras.

Tras el anuncio de los resultados, Francisco Louça, coordinador del BE, anunció tres prioridades inmediatas. "La primera es la ayuda social para los desempleados a los que José Sócrates (dirigente del PS) ha retirado la prestación por desempleo. Una izquierda fuerte estará en mejor posición para luchar contra la inseguridad en el empleo y para la derogación del nuevo Código del Trabajo ", dijo. La segunda es poner fin a la actual evaluación de los docentes. "El PS gritará victoria a pesar de la pérdida de la mayoría absoluta. Pero hoy Maria de Lurdes Rodrigues (saliente ministra de Educación) ha perdido su escaño. Hemos defendido la educación, vamos a seguir haciéndolo”. "La tercera prioridad del Bloco es la creación de un impuesto sobre las grandes fortunas para financiar la equiparación de las pensiones con el salario mínimo y tener derecho a la pensión completa después de 40 años de trabajo. El fortalecimiento del Bloco es histórico, nada será como antes", dijo Louça. "El BE es una alternativa de izquierda, una izquierda de combate, resultado de la arrogancia y el absolutismo de la mayoría absoluta del PS. Estamos contra la nuevas privatizaciones que se anuncian, como la de los aeropuertos, contra la destrucción de los servicios públicos y contra la destrucción del sistema de salud público ", concluyó.

Al comentar estos resultados, Alda Sousa, ex-diputado del BE, escribe: "En el Parlamento, el Bloco y el PCP juntos tienen 31 diputados, que representan el 18% de los votos. Nunca antes había habido un resultado tan a la izquierda del PSP. En minoría en el Parlamento, el PS estará obligado a aprobar las propuestas de la izquierda – las que presentaremos y que se derivan de nuestro programa y nuestro mandato de los votantes - o aliarse con la derechareaccionaria del PP. El marco político está más polarizado. Las luchas políticas y sociales crecerán en los próximos meses. Estas luchas pueden contar con el Bloco, que es más fuerte que nunca ".

Inestabilidad política

Si los éxitos de la izquierda radical son portadores de esperanza, los gobiernos surgidos de estas elecciones serán burgueses, agresivos hacia los asalariados, cuyas políticas buscarán incrementar la tasa de ganancia empresarial a cualquier coste. La burguesía y sus administradores - ya sean socialdemócratas, como José Sócrates, o demócrata- cristianos, como Angela Merkel- no están pensando en un "giro keynesiano" en sus políticas. Buscan, por el contrario, "recuperar la rentabilidad" y para ello persiguen aumentar la explotación de los trabajadores. Su lectura de los resultados electorales es que si bien sus partidos sufrieron pérdidas - los demócrata-cristianos alemanes perdieron votos, en particular, en Baviera, al igual que el PSP – ganaron las elecciones y pueden seguir gobernando. Pueden contar con los pequeños partidos de derecha que han revivido por un período de tiempo en la oposición - el CDS-PP en Portugal o en el FDP en Alemania – cuyos viejos slogans ("menos impuestos", "menos Estado") aparecen como las nuevas ideas después de años de gobiernos socialdemócratas.

Las estrellas ascendentes de la izquierda radical, en el sur y el norte de Europa, deben brillar muy intensamente para mantenerse visibles frente a la aparente luminosidad de las grandes estrellas muertas o moribundas.

(*) Jan Malewski es miembro del Nuevo Partido Anticapitalista (Francia), editor de Inprecor y miembro de la Mesa Ejecutiva de la Cuarta Internacional.
François Sabado es miembro de la Buró Ejecutivo de la Cuarta Internacional y activista del Nuevo Partido Anticapitalista (Francia). Fue miembro de la Dirección Nacional de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR).

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