
Redacción Corriente Alterna Alacant
El pasado 17 de octubre en la Sala Talleres de la
Casa del Cisco de Aspe, tuvo lugar la Charla-debate sobre la CRISIS que
organizó Asonada Popular.
El invitado, Andreu Coll, Licenciado
en Humanidades y redactor de la revista de debate político “Viento
Sur”, comenzó su charla explicando el por qué de esta crisis y cuáles son las
medidas de urgencia que podemos adoptar para intentar paliarla, dejando después
un espacio para las dudas y el debate.
Posteriormente, Ximo y Sergi ofrecieron información sobre el colectivo de Asonada Popular, cuáles son sus objetivos y sus posible líneas de actuación en la localidad, invitando así a los asistentes a participar en este proyecto.
Andreu comenzó explicando que si no se realiza un repaso previo a la lógica general de funcionamiento de nuestra sociedad, así como las principales características de las últimas décadas no se podrá entender en toda su extensión la actual crisis. La primera es la contradicción de la lógica del sistema capitalista (obtención de rentabilidad). En una economía capitalista la inversión depende de que los capitalistas obtengan rentabilidad “suficiente” para seguir invirtiendo y produciendo. Por tanto no se produce cuando es socialmente necesario, ni se produce lo que es socialmente más importante producir, sino cuando es rentable hacerlo y aquellas mercancías cuya producción va a permitir obtener ciertos beneficios con respecto al capital invertido. Inevitablemente esta lógica lleva por sí misma a una sobreinversión (la inversión necesaria para seguir produciendo beneficios es mayor que los beneficios obtenidos). Esta contradicciones son a lo que Marx se refiere con la expresión de “ley del descenso tendencial de la tasa de ganancia”, según la cual, la tasa de beneficio de la economía presenta factores estructurales que tienden a reducirla. Llegado el momento la sobre-inversión hace caer la rentabilidad y esto satura los mercados. Esta fue la consecuencia de la Gran Depresión de los años 30.
Entre finales de los años ‘60 y principios de los ‘70 la contradicción básica
del capital eclosiona en otra grave crisis de rentabilidad después del
crack bursátil del 29. En los países desarrollados el capital no es capaz de
obtener la tasa de rentabilidad que “necesita” para seguir funcionando. Esta
crisis pone fin a un largo período de crecimiento económico iniciado en los
países desarrollados tras la Segunda Guerra Mundial. El fracaso del
keynesianismo capitalista es ya es una hecho consumado. El desempleo y la
inflación han comenzado a crecer; los flujos de comercio internacional se
reducen sensiblemente. En la primavera de 1970 se suceden crisis bursátiles en
varios países, el Sistema Monetario Internacional establecido en Bretton Woods,
colapsa.
En este contexto se produce una ofensiva ideológica, económica, social y
política por parte de las clases dominantes: el neoliberalismo. Su objetivo,
restablecer la tasa de ganancia de un modo radical. Con medidas como la
privatización de Servicios Públicos, la desregulación del mercado de trabajo y
la apertura de mercados y globalización de los mismos.
Estos años de neoliberalismos han propiciado la
financialización. Un nuevo patrón de acumulación en el cual la
realización de beneficios tiene lugar fundamentalmente a través de los canales
financieros, en lugar de a través del comercio y la producción de mercancías,
lo que los economistas han definido como Capital ficticio. Se consolidad una
rentabilidad exorbitante de los grandes capitales que no se reparten entre los
trabajadores al mismo tiempo que se concentran de recursos en unos
pocos bancos.
El nuevo recetario neoliberal se refugia en las nuevas tecnologías y en el
sector inmobiliario. Al existir una enorme liquidez de la banca dan
créditos baratos que repercute en un endeudamiento brutal de las
familias, pues las ganancias no han influido en la tendencia a la baja de los
salarios de los y las trabajadoras, se llega a la dictadura del crédito.
El Hundimiento del mercado financiero internacional primero fue generado
los Bancos de EE.UU. La Banca de inversión Yanqui vendó derivados
financieros en los que se mezclaban hipotecas basura y otras de más solvencia y
en todo el mundo se generó una desconfianza interbancaria. Al mismo
tiempo los bancos no prestan dinero a empresas y
particulares sino que intenta tapar sus propios agujeros, ahogando el consumo y
la producción de empresas solventes.
Mientras en época de bonanzas se criticaba la intervención del Estado en la
economía, es ahora impulsada para rescatar a aquellas instituciones financieras
que se enriquecieron espectacularmente durante la burbuja especulativa. Su
máxima es “socialismo para los ricos y capitalismo para los pobres”. La
pregunta que cualquiera se plantea a continuación es: ¿porqué estas medidas se
adoptan para salvar a los bancos que han precipitado esta crisis, y además sin
exigir ni tan siquiera un cambio de política, y no para satisfacer las
necesidades básicas y garantizar la cobertura social de quien la está sufriendo
en sus carnes? Estas medidas suponen una tremenda transferencia de rentas desde
las arcas públicas (con los impuestos sobre los trabajadores) hacia las
entidades financieras, sin garantía de una posterior reposición. El estado no
intervino en su momento para socializar las ganancias.
Pero esta no es la primera ni la última crisis: México en 1994, crisis
asiática en 1997, crisis rusa en 1998, crisis argentina en 2001, crisis de la
burbuja internet en 2001, crisis de las subprimes en 2007…
Pero aunque hasta la fecha, el sistema dólar (Wall street) había conseguido
desviar las crisis a la periferia mediante el control de la arquitectura
financiera internacional, esta crisis es cualitativamente diferente ya que se
ha generado en el corazón mismo del capitalismo mundial: EEUU y UE. Muchos
análisis parecen coincidir en que hemos entrando en una segunda gran depresión
del capitalismo mundial. Estamos ante una crisis global; Crisis económica,
Crisis ecológica (Cambio climático), Crisis alimentaria y privatización y
guerra por los recursos (agua). Y con el peligro de una salida
dictatorial de las misma.
Para finalizar, Andreu propuso algunos ejes programáticos y medidas de urgencia
para combatir la crisis. Luchas de resistencia lo más amplias posibles y
construir un referente anticapitalista independiente del Social-liberal
teniendo como ejes el parto de la riqueza y el cuestionamiento de la propiedad
privada de los medios de producción.
Esto se podría concretar en la prohibición de los despidos, reducción de
jornada laboral, reconversión ecológica de la economía, fiscalidad progresiva,
fin de los regalos fiscales a la burguesía, regulación del sistema financiero y
creación servicio público financiero único (transparente y bajo control social)
y nacionalización bajo control obrero.
Todo esto es papel mojado sin movimiento de masas. La crisis capitalista
puede sacar lo peor o lo mejor. El camino es la lucha o el sálvese quien pueda.
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