Declaración de Izquierda
Anticapitalista
Las cajas de ahorros en las últimas décadas
han fortalecido su presencia en el sistema financiero español hasta el punto de
superar a la banca privada, con unas cuotas de mercado más amplias y ratios de
solvencia en algunas de ellas tan sólidos o más que en
Los bancos y las cajas han incurrido en una
deuda exterior que se estima en un 75% del PIB español con vencimientos de entorno
a un 20% para 2009 y 2011, y para enfrentarlas las ayudas públicas (en forma de
concesión de avales y compra de “activos no tóxicos”) comportan un volumen que
sólo cubren la mitad de los mismos. En el caso de las cajas, la morosidad ha alcanzado
cerca del 5%, algo por encima que en los bancos, sobre todo por la insolvencia
de los promotores de viviendas, por encima del impago de hipotecados. Dicho de
otro modo, si no fluye el crédito, ni hay confianza, es porque detrás de la
crisis de liquidez se esconde una crisis de solvencia., fuerte, pero en
cualquier caso menos acusada que en otros países del entorno. Debilidad que
afecta a ambos segmentos financieros, pero algo más a una parte de las cajas. Sobre
todo en las entidades expuestas a la insolvencia del sector inmobiliario.
Está claro que en su día, los favores, el
clientelismo y un modelo dependiente del ladrillo puso en peligro las cuentas
económicas de algunas Cajas de Ahorros. De un tiempo a esta parte, la situación
crítica de éstas ha conllevado un proceso de concentración importante para
tratar de sobrevivir y, para otras, alcanzar volúmenes de activos que les
permitía dar un salto cualitativo en su competencia con la banca privada. Las
cajas de ahorro, en su conjunto, con esta estrategia, suponen el más serio
competidor del sistema financiero privado, y, también un objeto de deseo
formidable.
Una mala gestión y un mal uso del capital
financiero
El modelo de gestión de las cajas es
semejante al de los bancos, obtener máximo excedente, mediante el negocio de la
financiación, de gestionar el ahorro para orientarlo a la inversión, mediante
el crédito, y ganar dinero en los márgenes de intermediación y otras fórmulas
de ingreso. Algo realmente importante, más allá de ese negocio bancario en sí,
es contar con la “savia” de la financiación, y diversos grupos de presión
tratan de obtenerla para sus negocios privados, mediante la incidencia en los
miembros de los gobiernos de las cajas. Esto es, se trata de banca semipública,
con gestión interna privada, pero los intereses a los que puede responder no
sólo son los de la entidad y la sociedad, sino de grupos particulares y
partidistas.
Todo el sistema financiero en este país se
ha orientado de manera extrema a la consecución de mayores masas de beneficio,
y ganar más tamaño y más mercado, no necesariamente de máximas tasas de
rentabilidad, en un contexto de márgenes de intermediación extraordinariamente
bajos. Se ha perseguido aumentar la cuota de mercado, y ganar más beneficios
aún a costa de los márgenes, que sólo se compensaban en parte con las
comisiones cobradas. Este contexto, y aquí participa como factor el
clientelismo o cálculos de oportunidad partidista que practican algunas Cajas,
explican la política de arriesgarse en la concesión del crédito, aún peligrando
la devolución.
En efecto, los recursos que movilizan las
Cajas de ahorros para hacer fluir desde al ahorro al crédito una capacidad de
financiación son muy importantes, y los criterios de su canalización no
responden a las necesidades socioeconómicas básicas o generales, y en algunos
casos conocidos tampoco de manera siempre prudente a criterios de solvencia o
viabilidad –véase el tema inmobiliarias-. No es el futuro y función
socioeconómica de la caja lo que se prima, que debería tener una orientación al
interés general, sino el interés de los grupos sociales y económicos, o
facciones de gobierno, a los que representan los miembros en el gobierno de las
cajas.
En este sentido, la composición del
gobierno de las cajas resulta decisiva para movilizar y disponer de un recurso
que confiere poder económico a diferentes grupos de presión, a veces
representados por los mismos partidos políticos o facciones de los mismos en
los consejos rectores de las cajas. Desde este punto de vista el papel que juega
Gobierno de las Cajas ¿es esto democracia?.
El gobierno de las cajas de ahorro está
ocupado por representantes de diferentes poderes públicos y sociales y, sin
embargo, eso no es garantía de que se responda al interés universal.
Como organización de clase el control
social de las cajas debería ser triple: por parte de los impositores, por parte
de los y las trabajadoras de la comunidad autónoma a la que está vinculada y de
la propia plantilla de la caja de ahorros, y por parte de representantes de
El modelo de gobierno democrático debería
basarse en parámetros como los siguientes:
- Participación de representantes de los
diferentes grupos de la sociedad (impositores, ciudadanía, sindicatos del territorio,
plantilla de las cajas, etc…).
- Control social cruzado. Por parte de los
diferentes grupos entre sí. Control ciudadano rindiendo públicamente las
cuentas e informes de gestión.
- En la gestión del capital: Los y las
miembro de los órganos de gobierno deben atenerse a un mandato orientado por
criterios definidos a los que sujetarse, y dando cuenta transparentemente de su
gestión y toma de decisiones y resultados de manera periódica.
- Con una movilización del crédito basada
en el interés general: solvencia y viabilidad de la caja, satisfacción de
costes, definición de criterios de responsabilidad social de las inversiones,
priorización de áreas de actividad, política de tipos y comisiones de carácter
popular, etc…
- Control técnico. Por parte del banco
central.
El régimen jurídico de las Cajas: peligro de plena
privatización.
No obstante, la cuestión en litigio más
importante no es ni siquiera todo esto, aunque por aquí se vehiculen muchas
disputas. El debate de fondo se encuentra en qué modelo se persigue para las
cajas, y el peligro de que la banca privada sea un depredador al acecho. Las
cajas suponen un suculento tesoro ansiado por el capital, para fortalecer el
espacio del sistema financiero privado. En efecto, lo que está detrás del nuevo
sistema control está el intento de privatizar definitivamente las cajas de
ahorros. Para ello están en la recámara las denominadas Cuotas Participativas
–una especie de acciones sin derechos políticos- que se pretende generalizar y,
finalmente darle un peso así a suscriptores y tomadores en la toma de
decisiones de la gestión de las cajas de ahorros, otorgándoles derechos
políticos. El propósito de la derecha es convertir las cajas en bancos mediante
su reconversión a sociedades anónimas.
Por el contrario nosotros debemos defender
un modelo de titularidad pública, una banca pública, bajo una gestión con criterios
de gestión solvente y que responda a la financiación de proyectos viables de
interés general, y que esté controlada social y democráticamente por personas
que se atengan a criterios técnicos de eficiencia y que persigan objetivos y
prioridades políticamente definidos (obtención del ahorro minorista, crédito a
la inversión con perspectivas de desarrollo endógeno e iniciativas
socioeconómicas innovadoras y de redistribución social, apoyo al consumo de
bienes socialmente necesarios, etcétera).
En suma, las cajas de ahorro deberían
cumplir otra función socioeconómica. Facilitar el crédito al tejido productivo
social y territorialmente útil, con criterios de desarrollo endógeno e interés
universal, sostenibilidad, solvencia y viabilidad económica, derivando
responsablemente el ahorro de los impositores hacia actividades que merezcan la
pena y se decidan de manera auténticamente democrática. Su función debería
garantizar la fluidificación del crédito y su orientación hacia una inversión
social y económicamente responsable y útil, y un uso social del excedente,
dedicando una gran parte de éste no sólo a fortalecer la solvencia de la caja
sino a ampliar la obra social dirigida por criterios políticos adoptados
pública, democráticamente y bajo control social.
Izquierda Anticapitalista
12 de noviembre de 2009
Izquierda Anticapitalista




