Izquierda Anticapitalista
Nos hablan de avances en la protección de derechos humanos, pero
las mujeres de todo el mundo continuamos sufriendo los efectos de múltiples
violencias por el mero hecho de ser mujeres. Este año, en el día internacional
contra la violencia machista, desde Izquierda Anticapitalista seguimos
reivindicando la voz de las mujeres para parar de una vez por todas las
violencias que limitan nuestros derechos, nuestra subsistencia, nuestra
autonomía y nuestra credibilidad.
La violencia machista continúa presente en nuestras vidas
cotidianas en forma de maltratos, asesinatos en el hogar y fuera de él, de
violaciones y de acoso sexual. A pesar de que las agresiones que sufrimos tienen
una presencia creciente en los medios de comunicación, éstos siguen hablando de
las mujeres como víctimas pasivas, sin historia, sin voz. De esta manera, hemos
pasado de la invisibilidad absoluta a protagonizar titulares morbosos que omiten
el carácter sistémico de nuestras lesiones y nuestras muertes. Asimismo, los
intentos del gobierno del PSOE de introducir legislación como la Ley de Violencia de Género
están basados en la victimización de las mujeres y en la lógica punitiva. Ante
estas limitaciones, consideramos imprescindible seguir realizando un análisis
profundo de las causas de la violencia que sufrimos, las cuáles yacen en las
desigualdades y opresiones resultantes del sistema patriarcal. De esta manera,
ante las medidas actuales que no atacan el mal de raíz, queremos situar en el
centro del debate la prevención. Una prevención que nos ayude a superar los
meros “parches a posteriori” y que sirva para proteger realmente a todas las
mujeres, incluyendo los colectivos más vulnerables y/o invisibilizados como las
mujeres inmigrantes, las lesbianas o las trans.
Por otro lado, las mujeres muertas o heridas en manos de sus
agresores constituyen “sólo” la cara más amarga de este escenario. Pero hay
mucho más. La doble jornada de trabajo, el confinamiento de la mujer en el
ámbito doméstico y la división sexual del trabajo son también expresiones
cotidianas, y en gran medida factores, de esta violencia que hace falta seguir
denunciando. No sólo ayudan a explicar las agresiones directas que las mujeres
sufrimos cada día sino que también están relacionadas con el sistema
capitalista y con las formas en que éste acentúa las relaciones patriarcales.
La violencia de género se da a niveles individuales y familiares pero también
se genera y perpetúa a niveles estructurales, como en el ámbito institucional,
el económico o los servicios sociales, entre muchos otros.
Las negligencias de un estado de bienestar meramente subsidiario
siguen siendo maquilladas gracias al trabajo “voluntario” o (infra)remunerado
de cientos de miles de mujeres en el Estado español, tanto autóctonas como
inmigrantes. Los recortes en gasto social, las privatizaciones de los servicios
públicos, el aumento del paro, la flexibilización del mercado laboral, las
políticas hostiles a la población inmigrante, todas ellas intensificadas en el
actual contexto de crisis, contribuyen a mantener a miles de mujeres en una
situación de dependencia y marginación social y económica, y resultan a menudo
en una incapacidad de abandonar situaciones abusivas y en la feminización de la
pobreza. Estas situaciones toman aún mayor calibre en los países del Sur, donde
las mujeres son las primeras en pagar los dramáticos efectos de los programas
de ajuste estructural y a menudo sufren la violencia física y sexual en
situaciones de conflictos bélicos.
Es por todo ello que en un contexto de crisis que seguirá
prolongándose y profundizándose, se hace más necesario y urgente que nunca
articular respuestas y proyectos alternativos que tengan la denuncia de todas
las caras de la violencia machista como uno de sus ejes centrales. ¡Las mujeres
estamos hartas de ser los hombros invisibles sobre los cuáles descansa el
capitalismo patriarcal! Éste se basa sobre los golpes que recibimos, sobre el
trabajo eternamente no reconocido que realizamos, sobre nuestra discriminación,
sobre nuestra sobreexplotación. ¡Estamos hartas de ser las mulas de carga del
sistema y decimos basta, decimos NO!
Y nuestro NO no es una simple negación sino que forma parte de nuestro avance en la creación de una sociedad sin explotación ni opresión de ningún tipo; una sociedad que no esté basada en la lógica del beneficio, de la competitividad y de la violencia que las sustenta, sino que se organice en torno a los valores de la solidaridad, el respeto, la igualdad y el bien común. El 25 de noviembre, día internacional contra la violencia machista, pero también cada día del año, seguimos exigiendo, más firmemente que nunca, “basta ya de violencia machista! “Contra la violencia del patriarcado y el capitalismo, no nos callaremos!””Ante vuestra violencia, nuestra revuelta!”
Izquierda Anticapitalista




