Comunicado de Izquierda Anticapitalista - Andalucía
La
crisis que ahora vivimos fue provocada por la avaricia incontrolada de
un sistema que ante el conflicto de baja rentabilidad en el sistema
productivo que le atormenta desde hace 30 años desplegó una ofensiva
neoliberal para reestablecer sus ganancias a costa del detrimento de
los pueblos y del planeta mismo con políticas muy concretas: 1º
flexibilizando el mercado laboral bajando los salarios y aumentando las
horas de trabajo, 2º atacando los derechos sociales, laborales y las
libertades democráticas conquistados a través de la lucha, 3º
globalizando el capitalismo para crear un mercado mundial que eliminaba
las fronteras a la libre circulación de capital occidental que no de
personas y 4º financiariando la economía: privatización y
mercantilización de los servicios públicos y especulación con bienes de
primera necesidad como la vivienda o los alimentos.
Esta crisis
ha dejado al descubierto los límites históricos del capitalismo y la
bancarrota de sus nefastas políticas. A la vez que el capitalismo ha
conseguido expandir su mercado a todo el planeta creando una capacidad
productiva de mercancías sin parangón, se enfrenta a la imposibilidad
de venderlas ante la pobreza a la que se ve abocada millones personas y
pueblos del planeta debido a la ejecución en sus países de unas
políticas neoliberales que son el freno para satisfacer las necesidades
sociales de sus poblaciones. La capacidad devoradora del capitalismo
por acumular cada vez más beneficios tiene efectos devastadores para la
sostenibilidad del planeta que vivimos: pone en riesgo la supervivencia
del ser humano y la del planeta en sí mismo. Por ello, esta CRISIS no
es sólo una crisis financiero-económica, sino también medioambiental,
alimentara climática, energética y migratoria, etc… Estamos ante una
crisis de civilización provocada por el capitalismo revelando que este
sistema ni tiene interés ni es capaz de dar salida a los grandes
problemas que se enfrenta hoy en día la humanidad: erradicar la pobreza
y la malnutrición que sufren millones de personas, mejorar las
condiciones de vida en vivienda, salud, educación, dar trabajo a
millones de personas para tener una vida digna, acabar con la
destrucción medioambiental, satisfacer, en suma, las necesidades
sociales de la humanidad en su conjunto.
Los dueños del poder
económico y político, los mismos que han provocado la crisis, nos
tratan de convencer de que no hay salida a la crisis fuera del
capitalismo y han proclamado que refundarán el capitalismo regulándolo
en su función ética. Pero lo cierto y verdad es que las respuestas a la
crisis económica por parte de los principales gobiernos y organismos
internacionales que han dado en todo este tiempo transcurrido, a través
de las distintas reuniones del G20, han buscado transferir el coste de
la crisis a los sectores populares, socializar pérdidas, mantener los
desmedidos beneficios a los poderosos y apuntalar los cimientos del
modelo económico injusto, como la liberalización de los servicios o
Agenda de Doha, más allá de la corrección de algunos “excesos”
negativos desde el punto de vista del propio funcionamiento del
sistema. A pesar de anunciar el final de la crisis, en estos momentos,
contraviniendo la lógica neoliberal, las principales economías del
mundo están funcionando gracias a las ayudas públicas: se han inyectado
en las economías enormes cantidades de dinero a través de los
denominados “planes de relanzamiento” (787.000 millones de dólares en
los EEUU, o 160.000 € en el Estado Español, el 25% del PIB).
Estas
ayudas son retraídas de las medidas sociales urgentes necesarias para
quien hoy sufre la crisis con más crudeza: l@s trabajadores,
inmigrantes y los sectores populares. El gobierno de Zapatero vende a
la sociedad un supuesto “giro izquierdista”, como una supuesta subida
de impuestos a las rentas más altas, sin embargo la reforma fiscal es
regresiva, la subida de impuestos para sostener el déficit público lo
pagarán mayormente las rentas más bajas con la subida del IVA sin subir
los impuestos de los ricos que engordaron sus arcas con la
especulación. Las medidas adoptadas hasta ahora como los 420€ son
insuficientes ante la cruda realidad que nos asola: 4.000.000 de
parad@s en el Estado Español, 18,06%, más de 400.000 trabajador@s
afectad@s por Expedientes de Regulación de Empleo (ERES) en más de 150
empresas, un millón de hogares sin ningún miembro trabajando,
crecimiento de la deuda de las familias al 143% de sus ingresos con
dificultades de pagar las hipotecas, un empobrecimiento real de las
condiciones de vida de las familias… La realidad es que la política
económica y social de ZP y de la Junta de Andalucía han ido en perfecta
consonancia con las respuestas dominantes en la Unión Europea (UE) y en
los países del G20, preocupados sólo por realizar las reformas
necesarias para el buen funcionamiento del sistema bancario y
financiero, lanzando políticas restrictivas en inmigración y
limitándose a la retórica cuando se trata de tomar medidas reales, más
allá de pequeñas medidas que sirvan de colchón amortiguador del impacto
de la crisis, para evitar el estallido de “tensiones sociales”.
La
crisis está golpeando muy fuerte sobre l@s trabajadores y los sectores
populares, en especial l@s inmigrantes, en el Estado español y en la
Unión Europea. Ante este impacto brutal las resistencias sociales han
sido de momento bastante limitadas. Las luchas son puntuales y, a
menudo, se encuentran aisladas, lo que permite que sean derrotadas con
facilidad o que sólo consigan una parte mínima de los objetivos.
Por
ello nos felicitamos de la convocatoria de esta manifestación por parte
de IU, pero creemos que esta movilización es insuficiente porque no
trata de agrupar a todos los sectores que están afectados por la
crisis. A día de hoy la tarea de la izquierda transformadora y
anticapitalista ante la crisis es impulsar una repuesta social, amplia
y unitaria, a los intentos de que la crisis la paguemos tod@s y
plantear demandas que rompan con la lógica del capital. Es preciso
reforzar las luchas cotidianas, en los barrios, centros de trabajo y en
las empresas en lucha, como Roca, mineros de Bolidén, el sector del
metal, los jornaleros del campo, inmigrantes u otras, y defender los
servicios públicos, siguiendo la estela de las movilizaciones del curso
pasado en la sanidad en Madrid, la lucha contra Bolonia en la
Universidad o en la enseñanza en Catalunya contra la LEC.
Movilizaciones unitarias contra la crisis como la convocada el 4 de
Octubre en Sevilla son ejemplos de unificar los espacios sociales,
políticos y sindicales. Por ello llamamos a IU a participar en la
Plataforma contra la Crisis creada en Andalucía donde participan
distintos colectivos sociales, políticos y sindicales.
La
perspectiva de caminar hacia una Huelga General contra la crisis, debe
de ser una tarea central impostergable para este curso político. Las
pequeñas victorias, la conexión de las luchas en curso y la
autoorganización desde la base deben de ser el camino a seguir de cara
a alcanzar este objetivo.
CONTRA LA CRISIS:
UNIFIQUEMOS LAS LUCHAS
HACIA UNA HUELGA GENERAL



































































