Entrevista a Ewa Groszewska: Candidata a las Pasadas Elecciones Europeas por el Partido Polaco del Trabajo

Miércoles 2 de diciembre de 2009

Daniel Alcalde Güelfo, militante de IA-Cádiz

El pasado mes de junio, tras una campaña larga y un gran esfuerzo, el Partido Polaco del Trabajo (PPP) se presentó a las elecciones europeas. ¿Cuál es vuestro análisis de los resultados?, ¿estáis satisfechas y satisfechos?.

Obtuvimos un 0.7% de los votos. Esperábamos alrededor de un 1%, porque era lo que nos otorgaban los sondeos y porque, anteriormente, el PPP había obtenido porcentajes similares en elecciones al Parlamento y elecciones locales. Así que podríamos decir que no es un buen resultado para la izquierda anticapitalista, pero si vemos cómo de tremendos han sido los impedimentos con los que nos hemos ido encontrando, podemos afirmar que habría sido difícil obtener mejores resultados.Me refiero, especialmente, a los medios de comunicación y a la educación y las consecuencias de la estimulación de éstos sobre el nivel de conciencia de mucha gente. En la esfera pública polaca, todo lo que esté conectado con el Socialismo se equipara a la época del socialismo real de la postguerra. Y es denigrado o tratado, casi, como un crimen. También hay otra razón muy importante para que hayamos obtenido éste resultado: la clase trabajadora está fragmentada, rota.

Durante la época del socialismo real, Polonia era básicamente industrial. Teníamos fábricas gigantescas y millones de obreros. Ha habido un cambio brutal. No hay demasiadas fábricas porque la mayoría han sido privatizadas y han cerrado o, en el mejor de los casos, han externalizado la contratación, normalizando el trabajo temporal. Así que, por ejemplo, las relaciones dentro del mundo del trabajo casi han desaparecido. El consumo se ha impuesto, incluso para esos que no tienen dinero, que pese a ello, creen que consumir es la mejor opción. Sienten que la cosa no mejora, pero que si salen a comprarse algo, se sentirán más tranquilos.

¿Cómo ves la situación política actual en Polonia?. ¿Hay espacio para una opción anticapitalista?.

¡Por supuesto que sí!. La gente está enfadada, pero siguen sin creer en nada. El pueblo polaco siempre fue muy pragmático, pero también conscientes de los abusos y la esclavitud. Ahora parecen haber perdido dicha capacidad. Probablemente tenga que ver con la aceptación del Capitalismo por parte de la Iglesia Católica, que sigue teniendo una gran influencia en el país. La Iglesia dice ‘algunos capitalistas no son éticos, pero el Capitalismo está bien’. Más del 50% de la población polaca no muestra interés alguno por la esfera pública. Nuestra intención es organizarlos y revolucionar sus mentes.

Polonia sigue siendo vista como una gran ‘victoria’ del neoliberalismo. Pese a ello, la migración de gran cantidad de jóvenes, la ‘flexibilidad’ laboral (que da la sensación de gran inseguridad), el desempleo, la falta de servicios de salud, etc, han sido un problema importante para el país. ¿Cuál es la situación de la clase trabajadora polaca a día de hoy?.

Como ya he comentado, la clase trabajadora está fragmentada y rota. Muchos trabajadores han buscado empleo en fábricas de capital extranjero. Ganan menos y las condiciones laborales son pésimas. No hablemos de la seguridad en el trabajo. Está a un nivel horrible. Hay muchísimas muertes en el puesto de trabajo, muchas de ellas ocultadas por la dirección de la empresa y disfrazadas de fallos cardiacos o cualquier otro problema de salud. Hace poco tuvimos un terrible accidente en una mina (hace un año, otro similar) de capital público. Éste accidente fue un asesinato por parte de nuestro gobierno y la dirección de la mina que en búsqueda de mayor beneficio hizo trabajar a los mineros en zonas peligrosas por la alta concentración de metano. Todo está subordinado al beneficio, incluso las vidas de los trabajadores. Se ha perdido la cultura de la seguridad e incluso la cultura del trabajo. El PPP está construido desde las bases del Sindicato Agosto del 80 (Sierpien 80, fecha de nacimiento del movimiento antiburocrático de Solidaridad).

Nuestro sindicato es muy activo e intentamos estar presentes en todas las luchas laborales posibles. Tenemos algunos ejemplos victoriosos que han mostrado a los trabajadores polacos que la lucha tiene recompensas, por ejemplo, la primera huelga en Polonia en los supermercados Tesco, de capital británico. Nuestra estrategia actual pasa por la organización política y sindical. Los jóvenes polacos, generalmente con acceso a un buen nivel educativo, se han acostumbrado a trabajar en sistemas ‘muy flexibles’ o han emigrado al Reino Unido. Pero no parece llegar el momento en el que empiezan a pensar de un modo crítico o a dudar de las tesis Capitalistas.

Recientemente se ha publicado ‘Poland’s New Capitalism’ (el Nuevo Capitalismo Polaco) de Jane Hardy, en colaboración con Alex Callinicos. La autora explica que el principal handicap para el desarrollo de movimientos políticos radicales en Polonia no es la tremenda presencia de la derecha en la vida pública, si no la dificultad de hablar de Socialismo en una sociedad post-estalinista. ¿Cómo se lidia con dicho asunto? Y ligado a ésta pregunta, ¿cómo entiende la ‘nueva izquierda anticapitalista’ polaca el periodo de la República Popular?.

Nuestro Sindicato, como ya he comentado, está conectado con la primera época de Solidaridad, cuyo slogan era: ‘Socialismo sí, pero sin deformaciones’. Así que no era un movimiento ‘antisocialista’ como la propaganda actual intenta mostrar. Tras la Ley Marcial, Solidaridad comenzó a girar a la derecha, siguiendo las pautas de la Iglesia y las ideas neoliberales. El papel que jugaron ciertas personas responsables de éste giro los situó en la primera plana de la política oficial y del mundo de los negocios. Hay muchas teorías sobre porqué se dio dicho cambio, pero lo único que está claro es que se dio. Tras esto, mucha gente quedó tremendamente decepcionada, pero no han sido capaces de entender qué ha ocurrido de un modo más global. Mucha gente no entiende qué significa Capitalismo y qué Socialismo, entendidos como ideas y como formas históricas concretas. La propaganda oficial, que surge de los grandes medios de comunicación, les da el término ‘democracia’ como el principal argumento por el cual el Capitalismo es, inherentemente, un sistema mejor. Pero ¿hay democracia?. Con pasividad y alienación: nunca.

Por esto, el PPP se esfuerza por explicar la diferencia entre el ideal del Socialismo y el socialismo real en la esfera pública. Pensamos que, por supuesto, había graves carencias durante la época del socialismo real: falta de libertad de expresión, la burocracia y, por supuesto, la represión. Pero también se ganaron derechos que hoy en día nos están arrebatando: la educación pública completamente libre de tasas, el servicio de salud público, el pleno empleo. Y también, por qué no recordarlo, el espacio para lo intelectual y lo cultural en la sociedad. El Capitalismo está destrozando esos derechos. La gente está frustrada. La alienación es más que visible. Las relaciones de solidaridad que existían anteriormente han desaparecido.

En el ámbito internacional, el PPP se está convirtiendo en un referente en Europa del Este para la izquierda anticapitalista. Hace sólo unos años, la realidad es que muchos y muchas no teníamos ni idea de lo que pasaba en esa parte del continente. Ahora parece haber un creciente interés en las actividades de la izquierda radical en esa parte de Europa y Polonia parece estar en el centro de esa radicalización, ¿qué está cambiando?.

El PPP es una organización en construcción y dicho proceso está muy lejos de haber concluido. Es difícil estructurar una alternativa radical debido a la frustración que sufre mucha gente, así como a actitudes específicas surgidas de la nueva cultura del consumo. Además, en Polonia, hay que lidiar con mentalidades bien educadas en mantenerse lejos de la esfera pública y muy encerradas en la vida familiar. Estas mentalidades parecen estar cambiando. Poco a poco, la Iglesia católica pierde poder en ambas esferas (la pública y la privada). Mucha gente ha empezado a hacerse preguntas que antes no se hacían y tenemos que estar ahí para ser capaces de darles algunas de las respuestas, para que se convenzan de que hay que recuperar la esfera de lo público, de lo social. Hay que trabajar juntos, cooperar. Es difícil, pero no nos rendimos. 

 

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