Michel Warschawski
Publicado el 17 de diciembre de 2008 en http://www.sinehebdo.eu
Suecia ha querido que el fin de su presidencia de la Unión Europea no pasara desapercibido, y ha hecho adoptar por el Consejo de la Unión una declaración sobre el estatuto de Jerusalén que ha hecho el efecto de una bomba. La declaración europea no debería, sin embargo, sorprender.
El gobierno israelí ha decidido, de una forma provocadora, reforzar la colonización de Jerusalén (varios miles de nuevas viviendas, en particular en la colonia de Guilo, al sur de la ciudad ocupada) y poner en marcha toda una serie de políticas tendentes a reforzar lo que se llama la “judeización” de la ciudad: demolición de casas palestinas, supresión del derecho de residencia para más de 4.500 palestinos durante el año 2009, cierre de instituciones palestinas en la ciudad, represión de la resistencia a la colonización en el barrio de Silwan.
Una nueva prueba de que el machaqueo mediático sobre la congelación de la colonización no es sino una cortina de humo que no engaña más que a los medios extranjeros. En Jerusalén, basta con abrir la ventana para ver por todas parte la prosecución de las construcciones.
Decidiendo excluir de la congelación (que, en sí misma, está limitada a 6 meses) a Jerusalén y sus alrededores, pero también a las edificaciones ya comenzadas, las autoridades israelíes indican claramente que su “congelación” es completamente ficticia. Arena a los ojos de Bernard Kouchner (ministro francés de asuntos exteriores ndt). Frente a esta ofensiva, era previsible una reacción internacional.
Y la declaración europea no dice nada nuevo y reafirma las posiciones de principio de la Unión Europea y, más en general, de la comunidad internacional: el rechazo a la unificación unilateral de la ciudad, el reconocimiento del carácter palestino de Jerusalén-Este que deberá ser la capital del futuro estado palestino. Es una posición defendida por los diferentes estados europeos desde la anexión por Israel de la parte oriental de la ciudad.
Recordamos sin embargo la suerte reservada al informe sobre Jerusalén, redactado hace tres años por la representación oficial de la Comisión europea, que mostraba los efectos devastadores de la llamada política de “judeización” de la ciudad. Ese informe había sido inmediatamente archivado, negándose la CE a discutirlo. Confrontada a una nueva ofensiva por parte de las autoridades israelíes, Europa ha decidido reaccionar, verbalmente en cualquier caso. No podía hacer menos que los Estados Unidos que, por boca del presidente Obama, han expresado en varias ocasiones su oposición a la prosecución de la colonización en Cisjordania ocupada, y por consiguiente también en Jerusalén Este.
Pero si Gran Bretaña se ha unido inmediatamente a Suecia para hacer aprobar el proyecto de resolución, dos países han intentado sabotearlo, o al menos enmendar su contenido: la Italia de Berlusconi… y la Francia de Nicolás Sarkozy. Una vez más, Francia, que en la época de Mitterrand y de Chirac había sabido ser la locomotora de una política europea crítica hacia la colonización israelí y ganarse así un respeto cierto en la región árabe, se revela, desde la victoria de Sarkozy, como uno de los mejores aliados de la coalición de derechas en el poder en Israel.
El gobierno israelí, que presume haber logrado edulcorar la moción de la presidencia sueca, ha por otra parte, saludado la posición franco-italiana. Se tienen los amigos que se merecen...
Traducido de la versión publicada en http://www.france-palestine.org
Izquierda Anticapitalista




