Irán: la resistencia no se rinde

Sábado 19 de diciembre de 2009

 Babak Kia / NPA

Seis meses después del golpe de estado electoral del presidente Ahmadinejad, a pesar de una feroz represión, la protesta continúa.

Detenciones, torturas, violaciones de personas detenidas, desapariciones y asesinatos. El régimen intenta por todos los medios poner fin a la agitación. Los simulacros de proceso se han saldado con cinco condenas a muerte y nueve condenas a cadena perpetua. Algunos presos condenados a largas penas ven su juicio revisado y transformada la sentencia en pena de muerte. Según las organizaciones humanitarias, 19 detenidos de opinión, de ellos 14 kurdos, esperan ser ahorcados.

En la punta del movimiento, los estudiantes aprovechan todas las ocasiones para expresar su rechazo de los dos principales personajes de la República islámica, el presidente Ahmadinejad y el guía de la revolución Alí Jamenei. Utilizan las conmemoraciones oficiales, como la del 7 de diciembre, para reivindicar la memoria de los tres estudiantes asesinados, en 1953, en una manifestación tras el golpe de estado organizado por la CIA contra Mossadegh. Este 7 de diciembre, los estudiantes han tomado por objetivo a Ali Jamenei y, por primera vez, sus retratos han sido quemados.

Luego, la televisión muestra repetidamente a manifestantes quemando una foto del ayatolá Jomeini, el difunto fundador de la República islámica. Para los estudiantes, estas imágenes han sido manipuladas para justificar la represión. Los Guardianes de la revolución (Pasdaran), rama paramilitar que depende directamente del Guía de la revolución, multiplican las declaraciones amenazadoras que van dirigidas contra a todos los que quieren acabar con la República islámica así como a los dirigentes de la oposición reformadora “verde”, el antiguo presidente del Parlamento, Medhi Karoubi, y el antiguo primer ministro, Mir Hossein Moussavi. Los rumores sobre el próximo arresto de Moussavi no dejan de aumentar.

Los Pasdaran intentan confinar las manifestaciones en los recintos universitarios. Asi, el domingo 13 de diciembre, rodearon el campus de la Universidad de Teherán, encerrando a centenares de estudiantes. A las manifestaciones estudiantiles se añaden las concentraciones regulares de las madres de luto que no dejan de manifestar valientemente su oposición al régimen y disfrutan de una gran simpatía entre la población. Todo esto en un clima social y económico particularmente degradado con numerosas huelgas, dispersas debido a la represión y a la ausencia de organizaciones sindicales independientes.

Karoubi y Moussavi acaban de demandar la autorización de organizar una gran manifestación para denunciar la destrucción de las fotos de Jomeini pero también el papel jugado por los medios oficiales. Si se celebra, esta manifestación será una nueva prueba de fuerzas.

Frente a esta crisis multiforme, la brecha abierta en el seno del poder es cada vez más profunda. Los Pasdaran y el clero que apoya aún a Ahmadinejad y al Guía se dividen sobre la estrategia a seguir. El pulso impuesto por la población provoca movimientos, incluso en el seno del ejército regular. En este contexto, quienes, en el seno del régimen y del campo “conservador”, quieren instaurar la ley marcial y aplastar la protesta quieren ir rápido. Más que nunca los y las que luchan por la libertad, la igualdad y la justicia social deben poder contar con la solidaridad internacional.

 

 

 

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