Es necesaria una movilización social y democrática para hacerla fracasar
Declaración de Revolta Global – Esquerra Anticapitalista
Alerta. La decisión del gobierno municipal de Vic (CiU-PSC-ERC) en el sentido de rehusar el empadronamiento a las personas inmigradas en situación irregular – planteándose incluso en un primer momento delatarlas a la policía – se está convirtiendo en un test. Se trata de un primer ensayo, a nivel local, de lo que podrían ser políticas determinantes para el futuro de este país y de sus clases populares en medio de la profunda crisis económica, social y medioambiental – pero también del marco autonómico catalán – que estamos viviendo, y que se agravará en el próximo período.
Y es que ya no puede hablarse de un fenómeno anecdótico. A pesar del escándalo generado por una decisión marcadamente xenófoba, reclamada desde hacía años por la extrema derecha local (la “Plataforma per Catalunya” que anima el antiguo activista de Fuerza Nueva, Josep Anglada), la Generalitat – más allá del tibio posicionamiento de tal o cual miembro del govern – evita pronunciarse. ¡Y eso frente a una medida tan brutal que ni tan solo contempla la Ley de Extranjería y que supondría impedir el acceso a servicios sociales básicos, como la educación o la sanidad, a un amplio colectivo de hombres, mujeres y niños, condenados a la marginalidad y criminalizados. El gobierno tripartito se hace el muerto. (1) Pero tampoco se ha oido ninguna declaración de la ejecutiva socialista (2), de Artur Mas o de Joan Puigcercós, generalmente incontinentes ante un micrófono, desmarcándose de la decisión del consistorio de Vic. Ninguna de esas direcciones políticas ha reprochado públicamente su conducta a los concejales de aquella localidad, que siguen alineados sin falla tras el alcalde convergente, Josep Maria Vila. En este caso, el silencio de Esquerra Republicana, que ostenta la responsabilidad de inmigración en el seno del tripartito, resulta particularmente clamoroso. Finalmente, la posición incomparablemente más digna de ICV, que envió a Joan Herrera a Vic para protestar contra la decisión municipal, queda sin embargo lastrada por la solidaridad gubernamental con el ejecutivo de Montilla y el consiguiente imperativo de poner sordina a una crítica consecuente, limitándose a “marcar perfil”.
CCOO, SOS Racismo y muchas otras entidades han manifestado indignación y sorpresa ante una actitud que contradice el Pacto Nacional para la Inmigración, promovido recientemente desde la Generalitat, donde se contemplaba incluso el derecho de voto de los inmigrantes en los comicios locales. Algunos han recordado que, en el 2003, PSC y ERC se opusieron a la pretensión del gobierno del PP de permitir el acceso de la policía a los padrones municipales. Pero los tiempos están cambiando: en Vic está en curso un experimento social y político de la mayor importancia.
En la capital de la comarca de Osona no han inventado nada. Eso ya ha sido probado en Europa. En la década de los 80, en Francia, en medio de la conmoción social suscitada por la introducción de las políticas liberales (bajo los gobierno de izquierdas de François Mitterrand), el desmantelamiento del estado del bienestar y las reestructuraciones industriales, comenzó a subir como la espuma el movimiento neofascista de Jean-Marie Le Pen. Su política es bien conocida: “preferencia nacional” y persecución de la inmigración, asociada a una imaginaria explosión de la criminalidad... Exactamente lo mismo que dice Anglada – quien destapa todo su racismo al verse obligado a admitir que, en realidad, no se han dado problemas de convivencia en una localidad que cuenta con más del 25 % de población de origen foráneo. Francia también tuvo sus experiencias locales, en que los partidos midieron el posible éxito electoral de la demagogia populista. La izquierda comenzó a decir que las soluciones que proponía Le Pen quizás no eran las apropiadas, pero que planteaba “problemas reales”. Igual que el alcalde de Vic, que explica que “es necesario tomar en consideración el sentimiento del electorado de extrema derecha”. Ya sabemos a dónde conduce todo eso.
Urge reaccionar
Se acerca una época convulsa. Los aparatos políticos que carecen de alternativas ante la crisis del capitalismo calculan nerviosamente cómo ganar votos, cómo conservar poder, cómo capear el temporal... Transformar a la inmigración en chivo expiatorio de la crisis puede aparecer como operación rentable para dirigentes sin escrúpulos. Pero eso es jugar con fuego. Si semejante deriva acabase contaminando la vida política catalana, las consecuencias serían catastróficas. En primer lugar para la inmigración, por descontado. Pero igualmente para el conjunto de la clase trabajadora, empujada a divisiones étnicas y a guerras de pobres contra pobres, como lo hemos visto estos últimos días en Calabria, en el sur económicamente deprimido de la Italia de Berlusconi. Hay que aplastar ahora el huevo de la serpiente. Hay que levantar un clamor democrático de movimientos, asociaciones y fuerzas progresistas contra iniciativa xenófoba del gobierno municipal de Vic, y forzar la retirada de la misma.
Pero hay más cosas en juego. Que algunos destacados promotores locales – CiU y ERC – de las consultas por la independencia de diciembre, después de haber llamado a la población inmigrada a participar en ellas, cometan la indecencia que están llevando a cabo, no es baladí. Revela que cuando los líderes de la derecha nacionalista se abandonan a un lirismo de fin de semana acerca de un “Estado propio” están pensando en un poder caciquil que no repugna a echar mano de la policía española, y que cuando enarbolan la bandera estelada lo hacen para cosechar votos independentistas... para propulsar un gobierno autonómico de CiU. Revela también que los años de pragmatismo institucional han desarrollado fuertes tendencias oportunistas, sin dignidad ni principios, en las propias filas republicanas. Y pone de relieve las amenazas que cierne todo ello sobre un proceso eminentemente democrático como el de las consultas.
Más allá de las reservas que desde Revolta Global tenemos sobre el carácter excluyente – por cuanto limitado a una sola y dudosa opción – que supone la pregunta acerca de “un Estado independiente en el marco de la Unión Europea”, el proceso de consultas en curso traduce una creciente voluntad ciudadana de ejercer el derecho a decidir frente al agotamiento de la vía estatutaria; un final de ciclo que está a punto de certificar la sentencia, previsiblemente humillante, del Tribunal Constitucional. Pensamos también que esa voluntad democrática desplegaría un empuje decisivo, capaz de trastocar positivamente todo el panorama político, si dichas consultas pretendiesen ante todo captar y poner de manifiesto la evolución de la sociedad catalana hacia el derecho de autodeterminación mucho más que contabilizar los votos estrictamente independentistas. (Paradójicamente, esa última opción podría ser la preferida por fuerzas que, como CiU, no desean la independencia y que, sabedoras que ese voto sería aún minoritario en Barcelona y su cinturón industrial, preferirían hacer visible esa opción antes que una amplia y desestabilizadora opinión popular a favor de la autodeterminación y los derechos nacionales). (3)
Es imposible avanzar en un proceso democrático y social sin denunciar firmemente y sin hacer fracasar un experimento xenófobo como el de Vic. La izquierda social consciente, las corrientes anticapitalistas, pero igualmente y de modo decisivo las fuerzas de la izquierda independentista, han de saber unirse para que sea posible. Están en juego la credibilidad y el de futuro de nuestros proyectos y alternativas.
(1) En su entrevista a “Público” del 17/01/10, Montilla escurría el bulto limitándose a repetir que “la ley es la misma para todos”. Es sabido que la justicia no lo es. La Generalitat prefiere que sea el gobierno español quien zanje la polémica acerca de la legalidad de la decisión adoptada en Vic.
(2) Miquel Iceta, tras varias semanas de escándalo, se decidía a pedir a los ediles socialistas de Vic que renunciasen a su postura. Prueba del respaldo con que creen contar, éstos ni se han dado por aludidos.
(3) Tras una primera tanda de consultas locales, en que Vic ocupó un lugar destacado por cuanto a participación y votos afirmativos se refiere, a finales de febrero y a finales de abril se celebrarán otras dos rondas. La ciudadanía de Gerona, por ejemplo, será llamada a pronunciarse. Han comenzado los primeros preparativos para organizar la consulta en Barcelona, todavía sin fecha.
Izquierda Anticapitalista




