Editorial
Zapatero se convierte en caudillo de la Europa neoliberal
El discurso de Zapatero ante el Parlamento de la Unión Europea, realizado el 20 de enero pasado, ha mostrado con claridad el férreo propósito del gobierno español de erigirse en caudillo del neoliberalismo. Las “prioridades fundamentales” o “cuatro grandes temas” apuntados por el presidente español en su locución así lo indican sin duda posible.
En primer lugar ha afirmado la voluntad de “apostar por la UE” para hacerla “más competitiva” a nivel mundial, dando para ello más facultades de dirección a la antidemocrática y manipuladora Comisión. Para limitar la “dependencia energética de la UE”, se proponen nuevas interconexiones dentro del espacio europeo y la creación de un “mercado común de la energía”, lo cual, en el marco de un mercado neoliberal, va a suponer una sustracción de recursos desde aquellas áreas más desfavorecidas a las más potentes económicamente. Además, por supuesto, de no significar un cambio en profundidad del modelo productivo en lo que a energía se refiere.
Las TIC y la “creación de un mercado digital” es otra de las grandes preocupaciones de Zapatero. El anteproyecto de ley sobre prohibición de las descargas gratuitas de internet promovido por el PSOE, señala con claridad cuál es la orientación que se pretende adopte la UE en lo relativo a las Tecnologías de la Información y de la Comunicación: la de un control casi absoluto de éstas a cargo de los gobiernos y de las empresas cuyo objetivo sea la de obtener el máximo beneficio posible.
Casi una chanza parece la concreción del tercer punto que formalmente versa sobre “la industria sostenible”. La promoción del coche eléctrico propuesta por Zapatero puede representar un avance respecto de una situación en que la mayor parte de vehículos en funcionamiento son de combustión. Es obvio, no obstante, que una industria realmente “sostenible” y un modelo de transporte ecológico requieren de modificaciones mucho más radicales que una iniciativa puntual destinada a paliar la crisis estructural de las fábricas de automoción.
El cuarto y último punto expuesto por el presidente ha sido la necesidad de reforzar la Educación, entendiendo como tal refuerzo la culminación del mercantilista proceso de Bolonia- al que se han venido oponiendo amplias movilizaciones estudiantiles -o el fomento de elitistas “Universidades de Excelencia”.
Las repetidas alusiones al desarrollo del Tratado de Lisboa- que de manera antidemocrática y solapada ha sustituido a la fracasada Constitución Europea -a las nuevas instituciones del Alto Representante en materia de política exterior, al refuerzo de las potestades y funciones de la Comisión o al papel del nuevo Presidente del Consejo Europeo de Jefes de Estado, muestran un claro deseo de potenciar el neoliberalismo económico, realizar una política exterior intervencionista y agresiva y desplazar aun más el poder de decisión hacia aquellas instituciones de la UE no controladas democráticamente.
Ante este panorama ya ha empezado a ponerse en marcha en muchos puntos del Estado español una campaña de oposición y denuncia de las políticas que el gobierno español pretende desarrollar durante el semestre ya iniciado de presidencia de la UE. Así, las diversas cumbres que se realizarán durante esta etapa contarán con una oposición del todo imprescindible. Izquierda Anticapitalista participará de la manera más activa posible en el desarrollo de las diversas plataformas y de las movilizaciones que se vayan a producir en los próximos meses.
La vergüenza de Haití
El presidente Zapatero también hizo alusión, en el inicio de su discurso, a la necesidad de una amplia solidaridad de la UE con el pueblo haitiano tras el desastre que le ha afligido. Tales declaraciones altisonantes de buenas intenciones no pueden enmascarar una cruda realidad: la hecatombe haitiana no es tanto consecuencia de las fuerzas de la naturaleza como de la asfixia económica y de los actos depredadores inclementes a que ha sido sometido Haití durante siglos por las potencias capitalistas, jugando Francia y EEUU un destacado papel. Si de verdad se quiere poner fin a estas acciones criminales no son declaraciones o puntuales “ayudas humanitarias” lo que se requiere sino medidas como la anulación incondicional de la deuda externa de Haití, el retorno a su pueblo de los bienes expoliados por los dictadores – ¡que permanecen todavía en los bancos suizos y en otros paraísos fiscales! – y el pago de reparaciones por parte de las potencias imperialistas que han venido expoliando a este país.
El Ayuntamiento de Vic promueve una experiencia xenófoba
La decisión del gobierno municipal de Vic (CiU-PSC-ERC) en el sentido de rehusar el empadronamiento a las personas inmigradas en situación irregular – planteándose incluso en un primer momento delatarlas a la policía – se está convirtiendo en un test. Se trata de un primer ensayo, a nivel local, de lo que podrían ser políticas determinantes para el futuro de este país y de sus clases populares en medio de la profunda crisis económica, social y medioambiental – pero también del marco autonómico catalán – que estamos viviendo, y que se agravará en el próximo período.
Transformar a la inmigración en chivo expiatorio de la crisis puede aparecer como operación rentable para dirigentes sin escrúpulos. Pero eso es jugar con fuego. Si semejante deriva acabase contaminando la vida política, las consecuencias serían catastróficas. En primer lugar para la inmigración, por descontado. Pero igualmente para el conjunto de la clase trabajadora, empujada a divisiones étnicas y a guerras de pobres contra pobres, como lo hemos visto estos últimos días en Calabria, en el sur económicamente deprimido de la Italia de Berlusconi. Hay que aplastar ahora el huevo de la serpiente.
Hay que levantar un clamor democrático de movimientos, asociaciones y fuerzas progresistas contra la iniciativa xenófoba del gobierno municipal de Vic, y forzar la retirada incondicional y total de la misma.
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