Un año después de las masacres de Gaza
en acción

Hace un año, fuimos millones en protestar, en todo el mundo, contra los bombardeos israelíes en la Franja de Gaza. La agresión duraría tres semanas soldándose con un balance trágico: más de 1400 muertos, 5000 heridos, ciudades y campamentos de refugiados devastados. Protestábamos contra la barbarie israelí: bombardeos en zonas ultra pobladas, en escuelas, hospitales, utilización de armas prohibidas, bloqueo total de Gaza.

Denunciábamos el silencio cómplice, e incluso el apoyo activo, de las grandes potencias que, cuando no han defendido abiertamente la agresión, se limitaron a calificarla de “desproporcionada”. Los informes de las ONG, los testimonios de palestinos de Gaza, las confidencias de soldados del Estado de Israel han claramente confirmado la amplitud de la tragedia. La propia ONU, mediante el informe Goldstone, denuncia crímenes de guerra e incluso crímenes contra la humanidad.

Un año más tarde, la tragedia de Gaza no ha cesado. Sometida a un bloqueo criminal, los 1,5 millones de habitantes de Gaza mueren a fuego lento. El 95% de las empresas han cerrado, más del 80% de la población depende de la ayuda alimentaria, la mayoría de los productos de primera necesidad son enviados clandestinamente por túneles que amenazan a diario con derrumbarse.