Testimonio de Francisco Villa sobre el terremoto de Chile
La verdad, es que todo esto ha sido impresionantemente...horroro so y
más allá del cataclismo, lo que se está dejando ver con tanta o más
fuerza que terremoto y tsunamis, es la miseria humana.
La realidad de un país autorreferente, que se cree en la cúspide
del éxito y que todo lo que hace y tiene, es pura apariencia:
carreteras, edificios, servicios públicos y privados, infraestructura
material y humana, que no eran tan sólidos y primermundistas como
parecían. Un país al que se le ha adoctrinado en los valores del
Mercado y la competencia, en abaratar costos de producción sin límites
éticos, para acumular más y más dinero e influencia, arriesgando la
seguridad de la población. Un país, en el que se confunde a los demás
seres humanos, con peldaños, en el que la única manera de surgir en la
vida, es pisotear al del lado, en consecuencia... un país que no puede
en la tragedia, mostrar más que la falta de solidaridad, de
reconstrucción colectiva. El país del "ráscate con tus propias uñas" y
del "el que pestañea...pierde".
Es así como se ha desatado una atmósfera posapocalíptica: con
pillaje (el de la sobrevivencia y el pillaje de los inescrupulosos),
con un Estado y sus administradores, (los actuales y los que vienen...)
que sigue haciendo "estudios" para ver cómo afrontar la situación,
moviéndose como elefante enfermo, mientras a muchos se les apaga la
vida entre los escombros o en la indefensión y lo único que "hacen
bien" es desplegar milicos para defender los supermercados, los
intereses de los ricos, de la arremetida del "amenazante pobrerío" y la
"esplendorosa... clase media..." que ha comenzado antes de sentir
hambre...el saqueo, que incluye, refrigeradores, zapatillas,
televisores, bebidas alcohólicas y "souvenires para la posteridad...".
El subdesarrollo es fundamentalmente cultural.
Un país que en medio del espanto, ve como comienzan a subir los
precios de todo, aprovechándose muchos de lucrar con la tragedia en
fin... es una sociedad enferma a la que se le corrió la alfombra con un
terremoto y dejó ver toda la miseria escondida, la material y la peor:
la humana.
Un país que se asombraba desde la distancia y con un aire de
superioridad, de lo que pasaba en Haití y que hoy frente al espanto, ha
demostrado su precaria dignidad, en fin...
...Y yo aquí
escribiendo y viendo la tragedia por la tele... sin hacer más que
esto...sin ser muy distinto del promedio, a punto de preparar el
desayuno de los niños, que tendrán ahora una semana más de
vacaciones... gracias a la naturaleza. Cuando suena el teléfono y los
amigos del resto del mundo me preguntan cómo estamos, mientras un
bombero voluntario, rescata un cuerpo de entre los escombros en el
Canal 13.
(Francisco Villa)
PD: Todo esto me recuerda la novela "Ensayo sobre la ceguera de José Saramago".
Izquierda Anticapitalista




