Pedro Aranda / Unmundoporganar.blogspot.com
Los nazis no se pasearon triunfales
sobre el centro de Dresden, como vienen haciendo desde años atrás,
utilizando la muerte de decenas de miles de personas bajo las bombas de
los ejércitos aliados en la Segunda Guerra Mundial como elemento
propagandístico y de revisión histórica.
Contexto
El objetivo para los neonazis era una demostración de fuerza. Y buenos
motivos tenían para confiar en el éxito de su convocatoria. En un
contexto de crisis, desempleo y desorientación de gran parte de las
capas trabajadoras de la sociedad europea y alemana en particular, las
organizaciones de la extrema derecha pretendrían una demostración de que
son un elemento a tener en cuenta en el escenario político actual. Sus
éxitos electorales en Alemania del Este, y los de organizaciones
hermanas en países cercanos les hacen tener confianza en sus propias
fuerzas.
A grandes rasgos: en Polonia se ha desarrollado la extrema derecha a la
sombra de los gobiernos populistas de derecha de la última década. Han
hecho del anticomunismo y el fanatismo católico sus principales bazas, y
las agresiones a personas por motivos de orientación sexual se han
disparado. En Hungría el número de gitanos asesinados a manos de camisas
pardas fascistas se cuentan por decenas 1), además de
disponer de fuerza suficiente de poner al gobierno socialdemócrata sobre
las cuerdas y contar con rondas paramilitares de "seguridad ciudadana".
En Austria también en eta década, la extrema derecha tiene resultados e
influencia de gobierno. En el norte de Italia, el movimiento fascista, a
ejemplo de Hungría, se atreve a organizar sus propios grupos
paramilitares bajo la excusa de la "inseguridad ciudadana" y pone a los
migrantes en el centro de la diana. La extrema derecha francesa no cede,
y en Inglaterra han dado el campanazo con su entrada al parlamento
europeo.
Con este panorama y una crisis económica y social que no cesa, el NPD
principal partido de extrema derecha alemana- se siente en su salsa,
especialmente en la parte oriental del país (antigua Repúplica
Democrática Alemana - DDR). Los gobiernos (SPD-Verdes, posteriores
CDU-SPD y actual CDU-Liberales) de los últimos años se han dedicado a
atacar de forma masiva el Estado social alemán. Aunque las condiciones
para los trabajadores nativos siguen siendo mejores que en otros países,
las condiciones de las prestaciones por desempleo han empeorado, y el
ataque a servicios públicos es cada vez mayor. Es el caso por ejemplo de
la educación. Además de planear nuevas reformas sobre el sistema
sanitario y estar a debate reformas de impuestos beneficiosas para ricos
y perjudiaciales para clases bajas.
Por su lado, la extrema derecha pretende hacerse un hueco decisivo en el
panorama político. Para ello se sirve de diversas estrategias, una de
las cuales es reescribir, revisionar la historia. Desdibujar la noción
de anti-imperialismo y hacerla adecuada a su proyecto. Usar elementos
progresistas manipulándolos de forma propagandística para acercar a
jóvenes sin formación a sus posturas. Algunos grupos neonazis usan la
imagen del Ché Guevara para tergiversar su lucha anti-imperialista y
presentarla en forma de lucha pro-nacionalista en sentido chovinista.
También es destacable el uso del apoyo a la lucha palestina como
elemento de ataque a los judíos. Estos casos pequeños elementos de
muestra. Pero hay armas más potentes para la manipulación de la memoria
histórica: usar el bombardeo de Dresden, descontextualizándolo de sus
causas reales y reavivando el discurso victimista emocional y
patriótico, etc... 2)
Dresden en cuestión
Los nazis no pasaron en Dresden porque se encontraron enfrente con una
mayoría numérica de antifascistas. Pero no sólo eso, sino que también en
esta ocasión fue mayor desde hacía años el nivel de organización y
unidad en los objetivos antifascistas, lo había permitido una mayor
unidad de acción de los diferentes grupos y de preparación política del
terreno antes la la movilización del día 13.
La campaña unitaria sufrió un intento sistemático del boicoteo por
partes de las autoridades político-judiciales. Algunas cuestiones a
destacar:
Intento de eliminar la web de la campaña. Semanas antes de la
movilización, un juzgado alemán censuró la web en base al razonamiento
de que si la movilización fascista había sido legalizada, una
convocatoria contraria que contenía la palabra "bloqueo" acabaría en
disturbios, y que por lo tanto había que evitar que se produjera y
permitir exclusicamente la marcha legalizada, la fascista. La campaña
tuvo que buscar un servidor en el extranjero rápidamente.
Consecuencia de la misma sentencia judicial contra la peligrosidad del
"bloqueo", hizo que locales de organizaciones convocantes fueran
registrados y extraído material de los mismos. Y acoso a los grupos de
pegadas, ya que el cartel unitario convocante se había convertido de
facto en ilegal.
Acoso policial permanente que también iba desde la presión a las
empresas de los autobuses fletados por los antifascistas para que
abortaran los trayectos, hasta la presión permante a los manifestantes
en un escenario que parecía propio de una guerra. Dresden era una ciudad
militarizada con alrededor de 6.000 efectivos policiales e innumerable
material antidisturbios.
Denegación del permiso a la concentración principal de la campaña
antifascista, que tuvo que ser reconvocada en último momento bajo la
figura legal de una manifestación contra la prohibición de la
manifestación previa prohibida.
A pesar de todo ello, la buena campaña de preparación y movilización
tuvo buenos resultados. Y a primera hora de la mañana en Dresden se
podía ver claramente que había muchos miles de antifascistas y que iba a
ser difícil para las fuerzas policiales arrinconarles y desalojarles,
como en otros años ocurrió. Precisamente fue efectiva la idea de
bloquear mediante muchas concentraciones los diferentes puntos de
entrada al centro de la ciudad donde estaba convocada la marcha nazi.
Grupos de diferentes tamaños y tipología política bloqueron puentes y
las principales arterias de la ciudad. Según iban llegando en autobuses
de diferentes puntos del país, se dirigían a bloquear diferentes
lugares. Cuando un pequeño grupo en un puente era desalojado por la
policía, se podía sumar a uno más grande situado más atrás y así
resistir de nuevo a la presión policial, que en líneas generales se
mantuvo presionando pero sin ataques masivos.
Curiosamente, el inestable equilibrio entre los muy diferentes grupos
convocantes y de manifestantes tuvo un buen resultado. La distribución
de las fuerzas en diferentes puntos y la persistencia en no dejarse caer
en las provocaciones policiales provocaron un campo de juego en el que
la policía tuvo que desistir de dar vía libre a la manifestación nazi.
El dilema en el que se encontraban las autoridades era que la ciudad
acabara sumida en una batalla campal de todos contra todos, o establecer
una represión policial tan salvaje contra los antifascistas que sería
difícil de justificar para el goberno central conservador-liberal de
Angela Merkel, ya que las marchas antifascistas empiezan a ganar
popularidad en un país que vuelve a verle las orejas al lobo. 3)
Rápidamente se desataron las tensiones internas entre los camisas pardas
y hubo algún conato de enfrenatamiento fraticida, según recogieron
algunos medios de comunicación. Algunos neonazis apostaban romper los
cordones policiales y enfrentarse a los antifascistas. Los más
experimentados, con la cabeza más fría y concientes que que un
expectáculo de ese tipo tirarían por la borda su intento de presentarse
como alternativa seria, frenaron los ímpetus. Posiblemente desatar
dinámicas fraticidas de este tipo, enfrentar a los neonazis con sus
propias contradicciones, sea una de las estrategias más inteligentes que
puedan seguir las izquierdas en el momento actual.
Ha sido una derrota importante en el intento de la extrema derecha
alemana de darse una imagen de fuerza, democrática y respetable. Pero la
situación sirve de base material y política para el discurso de los
neonazis sigue presente. Y pese a errores, derrotas puntuales como ésta y
haber perdido algún parlamentario en las pasadas elecciones regionales,
su proyección pública se mantiene y capacidad de propaganda y captación
de miembros crece. Tanto de forma abierta como de forma soterrada a
través de infiltración en asociaciones deportivas, grupos juveniles,
asociaciones de vecinos y seguridad ciudadana, se presentan como un
serio peligro latente.
Tras el bloqueo de la marcha, que incluso la derecha CDU, gobernante en
lo local, quiera hacerse con el mérito de la derrota de los neonzis es
algo de lo que también hay que realizar una lectura 4).
Primero intentaron boicotear por activa y pasiva cualquier posibilidad
seria de bloquear a los nazis. Una vez que resulta exitosa la
movilización unitaria, que se ha intentado boicotear por todos los
medios legales y policiales, se prestan a presentarse como si fueran
poco menos los causantes del tal éxito. La capacidad de subirse a
caballo ganador y de tergiversar sus propias posturas es siempre
sorprenente para los partidos de gobierno. Éxito también de la campaña
antifascista que ha obligado hasta a la propia derecha a tener que
aceptar el discurso antinazi para no quedarse atrás. Además, la elite
político-económica sriviéndose del gobierno y los medios pretende
eclipsar cualquier campaña unitaria de resistencia, restándole
protagonismo, por miedo a que se extienda esta dinámica de movilización a
otras luchas contra las políticas antisociales de la actual coalición
gobernante.
Una importante victoria política, que hay que celebrar y de la que hay
que extraer enseñanzas. Pero sin lanzar las campanas al vuelo. Hace
falta en la situación actual ante todo realismo. Las extremas derechas
europeas están dando señales muy claras de que saben bien moverse en
contextos de crisis. De hecho, han estado preaparándose a conciencia
para un periodo histórico de agudización de las convulsiones sociales.
La izquierda, el centro, y la derecha. No hay alternativa: tomar la
iniciativa
Precisamente, la victoria de Dresden
demuestra que existe capacidad real de parar y arrinconar a la extrema
derecha. Pero para eso la izquierda política y los movimientos sociales
deben tener afán de victoria. Pero victoria en las calles, en la
capacidad de organización social de la rabia y el descontento social en
un país de Estado social donde el neoliberalismo exige sin pausa ataques
concretos a la protección social. Protección social de la que de hecho
suelen quedar al margen los inmigrantes que no disponen de pasaporte
alemán, siendo carne de cañón de las pésimas condiciones del mercado
laboral y los trabajos "en negro". Pero no serán útiles victorias
electorales que solamente sirvan para reeditar gobiernos de
superditación a la socialdemocracia y de aplicación de políticas
antisociales en nombre del mal menor.
Es recurrente en el panorama de los medios escritos alemanes al ataque a
Die Linke, tildándolo de extrema izquierda, comparándolo con la extrema
derecha por el supuesto carácter populista de sus propuestas. En cierta
manera, son los únicos dos partidos que pueden recoger el "voto bronca"
de las capas populares desilusionadas por años de gobiernos
socialdemócratas de recorte de derechos sociales y apoyo a los ricos.
Lógicamente, este tipo de acusación de populista a Die Linke, que la más
de las veces proviene de los medios afines a SPD o Verdes, muestran la
inquietud de estos partidos por perder su espacio electoral frente a una
izquierda con un programa socialista y anti-imperialista.
Paradójicamente, el peligro para Die Linke alemana es morir de propio
éxito. Es decir, crecer más rápido en el valor de voto y representación
institucional que el el nivel de la capacidad de movilización y
formación de cuadros. Es la disyuntvia en la que se han movido en las
últimas dácadas los partidos clásicos a la izquierda de la
socialdemocracia europea. Es previsible que este partido aún nuevo y en
formación se enfrentará a contradicciones y crisis similares. Aunque el
perido histórico y el partido que estar por jugarse se dará en un
escenario diferente a la de la crisis de los partidos comunistas. Es
todavía temprano para realizar profecías sobre el caso alemán. Pero no
es casualidad que la extrema derecha alemana sea más fuerte en aquellos
lugares del Este del país, donde Die Linke tiene mejores resultados
electorales (antiguo PDS) y de hecho gobierna en colación con el SPD o
se muestra deseosa de hacerlo en gobiernos de centro-izquierda. Aquí
vale más que nunca esa máxima según la cual la izquierda no puede
conseguir mediante cañería parlamentaria lo que no es capaz de conseguir
en la calle. Gobiernos progresistas sin organización popular solamente
pueden llevar a desilusión y pasotismo de las clases populares, y a
reforzamiento de las salidas autoritarias de derecha. Es una enseñanza
histórica que se ha mostrado repetidamente trágica en su verdad.
De hecho, y como comentamos arriba, la extrema derecha alemana a pesar
de tener retrocesos y derrotas como esta que narramos aquí, realiza una
labor permanente de propaganda y reforzamiento organizativo. Otra punta
de lanza usada desde hace años es la cuestión de la islamofobia. Bajo la
cortina de humo de la "invasión islámica" pretenden esconder la
cuestión de que son ya varias generaciones de inmigrantes los que han
levantado la economía del país a base de trabajo a destajo en la
industria y en los sectores de servicios con el esclavismo del trabajo
"en negro". Precisamente en época de crisis como ésta, viene muy bien a
la patronal y los poderes fáctivos reanimar espantapájaros como éste,
para preparar el terreno de la guerra de pobres contra pobres en forma
de racismo. La campaña contra la prohibición de los miranetes en Suiza
ya tuvo sus consecuencias en Alemania en los pasados meses. Saltó a los
medios de comunicación como tema central. Y aunque ha pasado a segundo
plano en las últimas semanas, ya han aparecido en la capital los
primeros elementos de propaganda de una iniciativa "ciudadana" -careta
de los neonazis- contra la islamización de la ciudad. Cabe en este
apartado recordar episodios trágicos como el asesinato de Marwa Ali
El-Sherbini a cuchillazos por un neonazi en plena sesión de un juicio
contra él. Le asestó 18 puñaladas en público, y cuando su esposo intentó
defenderla, la policía allí presente le disparó a él en lugar de al
agrasor neonazi. Un "accidente" que muestra hasta dónde llega la
penetración del discurso islamófobo en algunas zonas del país.
La lucha antifascista no puede ser más un simple lema vació de contenido
práctico o una estética. Debe estar presente en las estrategias y el
día a día de las organizaciones progresistas y movimientos sociales.
Pueblo a pueblo, barrio a barrio intentan construirse las organizaciones
fascistas a fuego lento. Solamente se le puede hacer frente, ocupando
antes esos espacios sociales. Reforzando las luchas sindicales desde la
base y creándole contradicciones a las burocracias, uniendo las luchas
de los movimentos sociales para conseguir victorias y animar a la
autoorganización ciudadana. Solamente se les puede vencer en las calles,
utilizando el parlamento como instrumento de denuncia y agitación, pero
sin caer en las ilusión parlamentaria de cambiar las cosas desde
arriba. Porque como bien ironizó Olivier Besançenot en su última visita a
Madrid: "Si la elecciones sirvieran para cambiar realmente las cosas,
ya las habrían prohibido."
Los movimientos fascistas, con el beneplácito de muchos gobiernos y
sectores empresariales, vuelven a levantar la bandera de la caza de
brujas, de buscar culpables a la crisis precisamente en los sectores más
débiles de la sociedad y es lo que la sufren de forma más brutal porque
muchas veces no disponen de los mínimos derechos sociales: inmigrantes,
parados, etc. Vienen bien a los poderosos como cortina de humo. Por ese
motivo hay que señalar una y otra vez a los culpables: los que se
enriquecieron a costa de un modelo salvaje insostenible. Los que quieren
vaciar las arcas del Estados en forma de ayudas directas (a los bancos)
e indirectas (mercantilización de los servicios públicos). Es el plan
de crisis para la elites económicas europeas. Quieren vaciar las arcas
del Estado para enriquecerse aún más y para eliminar las ya raquíticas
ayudas sociales. Para que los parados tengan que trabajar en condiciones
esclavas sin ninguna protacción social. Es su sueño: la guerra de los
pobres contra los pobres. Y para ello usarán todos los instrumentos en
sus manos: reformas laborales y más privatizaciones. Y si las clases
populares no se dejan, siempre está a alternativa de soltar los perros
con camisas pardas.
La movilización y autoorganización es la única manera de hacer frente a
la extrema derecha, que sabe explotar muy bien la falacia del centro
político. Ese eufemismo, ese concepto vacío que durante décadas ha
servido para que los políticos de distintos partidos en gobierno
secuestren la política y la pongan al servicio del mercado y la
dictadura capitalista del pensamiento único. Es hora de liberar la
política para el pueblo, de bajarla a la calle, convertirla en una
actividad social masiva.
El 13 de febrero los nazis por pasaron en Dresden, ni volverán a pasar
nunca más!
Berlin, 18/02/2010
Notas
1) Sobre las cuestión de la persecuación a gitanos, tendremos que
pensar que hasta que no ocurra otro holocausto ninguna institución los
tomara en serio como seres humanos. La cacería, racismo y exlclusión
social que sufren los gitanos del este europeo en la Europa del siglo
XXI es abominable, y un síntoma de lo que puede venir en tiempos
futuros.
2) Cabe aquí comentar de paso, que el bombardeo de Dresden fue
una masacre del todo innecesaria, menos relevante desde un punto e vista
militar de victoria aliada que el uso de las bombas atómicas en Japón.
Ambas masacres son fácilmente enmarcables en el intento de las fuerzas
aliadas de enviar un mensaje a la URSS sobre la postguerra. En cierta
manera, puede hablarse desde ese momento del comienzo de la guerra fría,
como bien ha analizado Jacques R. Pauwels en Rebelión.org 13/02/2010
(El mito de la guerra buena: EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial)
3) La campaña unitaria abarca un amplio abanico de organizaciones
políticas y sociales. Desde los sectores más moderados de la izquierda
(jóvenes del SPD y los Verdes) hasta grupos de la revolucionaria,
pasando por organizaciones sindicales, así como la multitud de grupos
antifascistas de la llamada "escena autónoma". Sobre estos últimos hay
que destacar que realizaron un trabajo importante de bloqueo de puentes y
otros puntos "calientes", donde la intimidación de la policía fue
intensa. Pero también es destacable el hecho de que la dinámica de
resistencia de no ceder a provocaciones policiales fue parte importante
del éxito de la campaña. Los enfrentamientos directos contra policía
fueron puntuales, más parte del folklore típico de estos eventos que
otra cosa. Die Linke jugó un papel importante en la organización previa y
movilización, así como la organización estudiantil SDS-Die Linke.
4) Instituciones locales y pacifistas oficialistas habían
convocado una cadena humana en la ciudad antigua, muy lejos de la
convocatoria fascista. Tal convocatoria fue realizada en contra del uso
revisionista neonazi de del bombardeo de Dresden. Pero en ningún momento
se presentaba como un intento de parar la movilización nazi. Los medios
de comunicación se apresuraron a presentar el fracaso de la
movilización nazi como consecuencia de esta cadena humana, que no tuvo
nada que ver con ello. Un intento más de topedear la campaña unitaria
antifascista, intentando de forma desesperada hacerla desaparecer del
escena para los lectores menos informados sobre la situación.
Izquierda Anticapitalista




