Gemma Vialcanet / El Debat
Entrevista a Sandra Ezquerra. Miembro Comisión 8 de marzo y militante de Revolta Global- Esquerra Anticapitalista.
La manifestación del 8 de Marzo es ya un clásico, una cita habitual y
emblemática para miles de personas. Colectivos, mujeres a título
personal, organizaciones feministas y otros sectores de los movimientos
sociales salen a la calle para defender los derechos de las mujeres.
Sin embargo, en un momento en que las mujeres se han incorporado
plenamente en el mundo laboral, surgen voces que cuestionan acciones de
este tipo. En este contexto, Sandra Ezquerra, miembro de la Comisión 8
de marzo reivindica que el "feminismo no está pasado de moda" y que
todavía hay mucho camino por recorrer
¿Todavía hace falta un día como el 8 de marzo?
Por supuesto, sí que hace falta. Actualmente circula un discurso, sobre
todo en los medios, que dice que nos encontramos en la era
posfeminismo, que las mujeres ya han alcanzado la plena igualdad y que
el feminismo ya está obsoleto, pero no es verdad. El feminismo no está
pasado de moda, todavía hay que denunciar la opresión y la
discriminación que millones de mujeres siguen sufriendo hoy en día. De
ahí también viene un poco el lema que defendemos: ’Nosotros somos
feministas, ¿y tú?’, Reivindicando que el feminismo sigue siendo
necesario y sigue estando vigente.
Este año se cumple el primer centenario de la proclamación del 8 de
marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. ¿Cuáles son las
reivindicaciones principales?
Además de reclamar la vigencia del movimiento feminista, la
manifestación de este año se centra en la denuncia de los efectos que
la crisis está teniendo sobre las mujeres. Se decía que la crisis
estaba afectando más a los hombres, pero en una segunda etapa la
recesión llegó al sector servicios, mayoritariamente ocupado por las
mujeres. Las tasas de contratos parciales en mujeres son más altas que
en los hombres, la precariedad y la conciliación laboral son otros
problemas. La crisis tiene rostro de mujer y se necesitan respuestas
femeninas.
¿Qué respuestas se necesitan en este campo?
Inversión y más inversión en políticas sociales y servicios públicos
gratuitos y de calidad: servicios sanitarios, educativos y de cuidado
de las personas. La crisis no puede ser una excusa para recortar los
derechos que se han conseguido. Es necesario un reconocimiento de las
tareas del cuidado de las personas, los hogares y su socialización
completa; los mismos derechos para todas las personas, así como una
educación que cuestione activamente la estructura patriarcal y
heterosexista.
¿La violencia de género es otro de los problemas más graves de todos los tiempos?
El movimiento feminista no acaba de tener consenso en materia de
violencia de género. Hay puntos de vista que dicen que las leyes
actuales son buenas, pero que no hay dinero, y hay otros que dicen que
la actual Ley de violencia de género no es suficiente. Lo que sí está
claro es que es un problema grave, muy relacionado con el cambio de los
procesos socioeconómicos y con la incorporación de la mujer al mercado
de trabajo. Los hombres de golpe ya no son los que sostienen la familia
y las mujeres ganan en autonomía. Todo esto hace tambalear el sistema y
el modelo tradicional.
¿Cómo valoras la Ley del aborto recientemente aprobada por el Gobierno Zapatero?
Una cosa positiva es la introducción de que las mujeres puedan abortar
hasta las catorce semanas sin dar explicaciones. De todos modos, con
esta ley no se ha despenalizado el aborto ya que sigue viéndose como un
delito y no estamos ante un derecho libre. Tampoco se garantiza la
gratuidad. En cuanto a la cuestión de las niñas de 16 y 17 años es
contradictorio. Se considera que son lo suficientemente maduras para
ser madres y no para poder abortar.
Ante el sentimiento de posfeminismo, ¿Cómo atraer ahora la atención no sólo los medios, sino también de las propias mujeres?
Uno de los puntos claves es acercar el feminismo a la vida cotidiana de
las mujeres y de las jóvenes para que vean el feminismo como una
cuestión relevante de su vida más íntima y del día a día. Ser
conscientes por ejemplo, de lo que significa ir a la escuela y que poco
a poco, se aprenda un rol de género sin darse cuenta. En este sentido,
debemos acercarnos a las mujeres jóvenes porque las que suben ahora son
las activistas del mañana, son las que tomarán el testigo y seguirán la
lucha.
¿Cuál es la asignatura pendiente?
Nos hemos acomodado como sociedad en un discurso de la igualdad formal
y hemos dado por supuesto que automáticamente significaba igualdad,
pero tenemos que seguir empujando. La igualdad sobre el papel no
significa igualdad de facto, real o social. Este discurso de la
igualdad formal ha hecho mucho daño al feminismo porque ha hecho sentir
a mucha gente que la lucha estaba ganada, que la batalla ya estaba
entregada y que no era necesario continuarla. No es verdad. Lo
demuestran los hechos.
Izquierda Anticapitalista




