
Izquierda Anticapitalista
En el
documento aprobado en su asamblea anual En
Lucha (EL) formula oficialmente su petición de ingreso en Izquierda
Anticapitalista (IA). Su petición consiste en entrar dentro de IA siguiendo un
esquema similar al seguido en Francia: entrada como tendencia, con un boletín
propio y reuniones abiertas, y manteniendo un vínculo orgánico con su corriente
internacional, la Tendencia Socialismo Internacional (IST).
En IA hemos
integrado en el pasado a sectores provenientes de otras tradiciones políticas,
o vamos a hacerlo en el futuro. En todos estos casos, sin embargo, siempre se
ha tratado de grupos en ruptura con sus corrientes y organizaciones previas,
que una vez dentro se han integrado de forma real en el conjunto de IA sin
mantener ningún tipo de agrupación permanente propia ni vínculos
internacionales ajenos a los de IA.
La propuesta
de integración en IA que nos hace EL tiene un potencial importante en cuanto a
los efectos moralizadores y dinámicas unitarias en sectores militantes
anticapitalistas. Por ello, por la relevancia de la propuesta, por tener
acuerdos importantes con esta organización, por la centralidad dada a los
movimientos sociales y porque la propuesta en sí misma es una propuesta
valiente y seria, IA ha considerado construir un marco de encuentros regulares
con EL para estudiar la posibilidad de dicha integración.
La propuesta
formal que nos hace EL merece ser estudiada de manera rigurosa pues el éxito de
una integración de EL en IA puede tener efectos positivos más allá de la
incorporación de nuevos efectivos en mitad de la crisis sistémica global donde
la izquierda anticapitalista necesita de una credibilidad y una capacidad
efectiva de intervención que permita avanzar hacia una propuesta de ruptura.
Por otro lado, un proceso en falso puede tener efectos devastadores en ambas
organizaciones y sería un retroceso en el proceso de reconstrucción de la
izquierda combativa en general. Sería un retroceso que pondría en peligro dicho
proceso de reconstrucción durante un largo periodo. Por tanto, desde IA nos
interesaría apostar por un camino que signifique la integración política y
orgánica real y plena de los y las militantes de EL, si esto fuera posible,
como la mejor fórmula que asegure el éxito del proceso.
Creemos que existen algunas
dificultades en el contenido de su propuesta que pueden socavar las
posibilidades de una integración completa y efectiva. La propuesta realizada
parece ir por otras vías, en el sentido de plantear un esquema enfocado a la construcción de En Lucha-IST dentro de IA
a través de una plataforma interna específica.
Sobre la materialización
de la propuesta de EL gravitan elementos razonables. Efectivamente el temor
provocado por una disolución que lleve a la integración en otra organización,
la vinculación existente a una corriente internacional distinta a aquella con
la que IA mantiene vínculos formales (Cuarta Internacional –CI), así como todo
el acervo ideológico y programático de EL y la IST han llevado a esta
organización a pedir el ingreso en IA manteniéndose en forma de tendencia con
unas características determinadas : abierta, pública para todos los militantes
de IA, de trabajo sobre aspectos ideológicos y de mantenimiento de sus
relaciones con la IST.
Pensamos, que al
contrario de facilitar la integración política de EL, la entrada como tendencia
puede significar:
1. O bien un obstáculo
para la integración política plena de los militantes de EL pues difícilmente se
daría un proceso donde las posibles diferencias no quedasen cristalizadas
2. O bien la
certificación de que no ha existido una correcta integración en IA y de ahí la
existencia de una tendencia como un agrupamiento diferenciado.
Desde IA pensamos que
una organización política con dinámicas saludables debe basarse en un sistema
de coincidencias cruzadas, donde los nuevos y antiguos militantes puedan estar
de acuerdo con compañeros distintos en función del debate concreto que se
diese. Indistintamente de su procedencia militante y de su acervo ideológico.
La construcción de afinidades apriorísticas limita el debate y provoca
suspicacias. Un modelo de integración real debe culminar por tanto en un
sistema de afinidades de este tipo, donde cada compañero de EL puede o no
coincidir en cada debate con sus antiguos compañeros de organización. A partir
de la integración, y si el proceso se ha llevado a cabo de manera correcta, los
militantes de EL serán militantes de IA en igualdad de condiciones, y
compañeros en igualdad de condiciones que el resto de militantes de Izquierda
Anticapitalista.
Dicho esto, en
IA reconocemos la libertad de tendencia. Y en caso de que existan
tendencias, la forma en la que se propone nos parece la más acertada para
evitar comportamientos opacos, oscuros y desleales con la organización. Pero
creemos que si debe existir una tendencia es porque con el paso de los años
hayan existido diferencias suficientes para que la misma tenga bases y esté
fundamentada sobre el criterio de las discusiones efectuadas con el
paso del tiempo, y la conformarán no quienes provengan de EL sino quienes
quieran organizarse para cambiar el rumbo de la organización independientemente
de su procedencia. La existencia de una tendencia efectiva desde el primer día
no significaría otra cosa que el fracaso en la integración política de los
compañeros y compañeras de EL en Izquierda Anticapitalista.
En la reunión de
Diciembre pasado planteamos a los representantes de EL, estos argumentos y los
obstáculos que podrían suponer para la IA posterior a la integración, la
existencia de una tendencia de compañeros y compañeras de EL que trabajaran
sobre las discusiones de IA. Generaría una dinámica que evitaría una
integración efectiva y posiblemente dinamitaría la integración con todos los
efectos que eso tendría en IA y en la izquierda combativa.
Los representantes de EL
defendieron la posibilidad de la tendencia con algunas razones añadidas como
son el acervo ideológico (hay una serie de posiciones ideológicas que EL
identifica como distintas a IA y que quieren mantener y desarrollar) y su
vinculación a la IST.
No creemos que las
cuestiones planteadas a priori por el acervo ideológico de EL deban cristalizar
en una tendencia. Por el contrario, tanto EL como IA deben hacer una esfuerzo
importante por llegar a construir un acervo común que impida la cristalización
de diferencias por estos motivos. Para nosotros no hay ningún problema en que
dentro de IA existan personas de procedencia distinta a la de nuestra
tradición, al contrario, pensamos que, aunque IA no sea un nuevo partido
anticapitalista amplio, sino una parte de un futuro partido, nuestra
construcción futura aumentará estas dinámicas. Y nos parece que para la
discusión programática y estratégica de nuestra organización la existencia de
personas con acervos programáticos distintos, dentro de una coherencia y
acuerdo básicos, puede ser positivo. No se trataría, por tanto, de que los
compañeros de EL tuvieran que renunciar a su tradición y a su bagaje, si bien
la entrada en IA requiere una discusión programática seria y la asunción del
grueso del programa de IA. Es decir, de alguna manera, tras la entrada de EL en
IA, la IA posterior a la integración debería ser una IA que haya mutado su
acervo, resultando más rico y complejo.
Pero en cualquier caso,
una vez realizada la integración, ese tipo de reflexión debería ser realizada
por cada militante a nivel individual o por el conjunto de la nueva IA y no a
nivel de grupo o tendencia. Para nosotros eso es apostar decididamente por una
integración plena y efectiva de EL en IA y no por un proceso a medias, poco
ambicioso, que puedan dificultar el desarrollo de la nueva organización a medio
y largo plazo.
Tampoco parece necesario
constituir una tendencia en función de debates que nosotros pensamos de poca
actualidad (por ejemplo capitalismo de estado vs estado obrero degenerado
burocráticamente) cuando la construcción de una organización revolucionaria, su
cohesión política y programática, se tiene que hacer en base a las discusiones
actuales del movimiento obrero y los movimientos sociales, en torno a las
cuestiones que hoy hace falta delimitar. La IA que queremos construir tiene que
atraer a un conjunto de militantes que se unan en base a las tareas
revolucionarias del momento que nos ha tocado vivir y la realidad que debemos
subvertir. La cohesión principal de una organización debe realizarse en torno
al programa, la estrategia y la cultura política (qué queremos , qué
instrumentos y palancas tenemos y cómo lo haremos).
Por último está el
complejo tema de las relaciones internacionales. La propuesta que EL formula
implica la existencia de un bloque de personas dentro de IA que mantiene una
relación orgánica con otra estructura internacional diferente a la de IA, la
Tendencia Socialismo Internacional. La existencia de un vínculo orgánico con
otra tendencia internacional significa algo más que el tener una procedencia y
una tradición propia. Significa la voluntad de mantenerla y seguir
construyéndola y de mantener un espacio político diferenciado dentro de IA, que
más que a una integración efectiva, llevaría a diferenciaciones internas.
El mantenimiento de
relaciones internacionales diferenciadas es una consecuencia lógica de la
petición de entrada como tendencia. O, también al contrario, la petición de
entrar como tendencia es consecuencia de la voluntad de mantener sus vínculos
internacionales y su proyecto de construcción de un colectivo de la Tendencia
Socialismo Internacional en el estado español.
Los problemas de esta propuesta no tienen que ver
con formalismos organizativos, sino con sus consecuencias políticas. Una
integración por esta vía podría derivar fácilmente en diferenciaciones internas
importantes, como hemos visto en otras experiencias, y complicaciones en la
vida interna de IA. El tipo de integración que a IA le convendría sería una
integración plena y real de los militantes de EL, asumiendo su bagaje y
tradición, pero sin mantener una especie de doble identidad permanente
que podría genera encontronazos y diferenciaciones políticas.
No se
trata ahora de tomar decisiones respecto a la propuesta de EL, pues estamos en
una primera fase de discusión, sino de estudiar su propuesta y señalar los
problemas que vemos en ella, y poder compartir con EL nuestras impresiones
iniciales desde un espíritu constructivo.
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Izquierda Anticapitalista




