Sobre la propuesta de integración de En Lucha en Izquierda Anticapitalista: Elementos de discusión

Miércoles 10 de marzo de 2010

Izquierda Anticapitalista

En el documento aprobado en su asamblea anual  En Lucha (EL) formula oficialmente su petición de ingreso en Izquierda Anticapitalista (IA). Su petición consiste en entrar dentro de IA siguiendo un esquema similar al seguido en Francia: entrada como tendencia, con un boletín propio y reuniones abiertas, y manteniendo un vínculo orgánico con su corriente internacional, la Tendencia Socialismo Internacional (IST).

En IA hemos integrado en el pasado a sectores provenientes de otras tradiciones políticas, o vamos a hacerlo en el futuro. En todos estos casos, sin embargo, siempre se ha tratado de grupos en ruptura con sus corrientes y organizaciones previas, que una vez dentro se han integrado de forma real en el conjunto de IA sin mantener ningún tipo de agrupación permanente propia ni vínculos internacionales ajenos a los de IA.

La propuesta de integración en IA que nos hace EL tiene un potencial importante en cuanto a los efectos moralizadores y dinámicas unitarias en sectores militantes anticapitalistas. Por ello, por la relevancia de la propuesta, por tener acuerdos importantes con esta organización, por la centralidad dada a los movimientos sociales y porque la propuesta en sí misma es una propuesta valiente y seria, IA ha considerado construir un marco de encuentros regulares con EL para estudiar la posibilidad de dicha integración.

La propuesta formal que nos hace EL merece ser estudiada de manera rigurosa pues el éxito de una integración de EL en IA puede tener efectos positivos más allá de la incorporación de nuevos efectivos en mitad de la crisis sistémica global donde la izquierda anticapitalista necesita de una credibilidad y una capacidad efectiva de intervención que permita avanzar hacia una propuesta de ruptura. Por otro lado, un proceso en falso puede tener efectos devastadores en ambas organizaciones y sería un retroceso en el proceso de reconstrucción de la izquierda combativa en general. Sería un retroceso que pondría en peligro dicho proceso de reconstrucción durante un largo periodo. Por tanto, desde IA nos interesaría apostar por un camino que signifique la integración política y orgánica real y plena de los y las militantes de EL, si esto fuera posible, como la mejor fórmula que asegure el éxito del proceso.

Creemos que existen algunas dificultades en el contenido de su propuesta que pueden socavar las posibilidades de una integración completa y efectiva. La propuesta realizada parece ir por otras vías, en el sentido de plantear un esquema enfocado a la construcción de En Lucha-IST dentro de IA a través de una plataforma interna específica.

Sobre la materialización de la propuesta de EL gravitan elementos razonables. Efectivamente el temor provocado por una disolución que lleve a la integración en otra organización, la vinculación existente a una corriente internacional distinta a aquella con la que IA mantiene vínculos formales (Cuarta Internacional –CI), así como todo el acervo ideológico y programático de EL y la IST han llevado a esta organización a pedir el ingreso en IA manteniéndose en forma de tendencia con unas características determinadas : abierta, pública para todos los militantes de IA, de trabajo sobre aspectos ideológicos y de mantenimiento de sus relaciones con la IST.

Pensamos, que al contrario de facilitar la integración política de EL, la entrada como tendencia puede significar:

1. O bien un obstáculo para la integración política plena de los militantes de EL pues difícilmente se daría un proceso donde las posibles diferencias no quedasen cristalizadas

2. O bien la certificación de que no ha existido una correcta integración en IA y de ahí la existencia de una tendencia como un agrupamiento diferenciado.

Desde IA pensamos que una organización política con dinámicas saludables debe basarse en un sistema de coincidencias cruzadas, donde los nuevos y antiguos militantes puedan estar de acuerdo con compañeros distintos en función del debate concreto que se diese. Indistintamente de su procedencia militante y de su acervo ideológico. La construcción de afinidades apriorísticas limita el debate y provoca suspicacias. Un modelo de integración real debe culminar por tanto en un sistema de afinidades de este tipo, donde cada compañero de EL puede o no coincidir en cada debate con sus antiguos compañeros de organización. A partir de la integración, y si el proceso se ha llevado a cabo de manera correcta, los militantes de EL serán militantes de IA en igualdad de condiciones, y compañeros en igualdad de condiciones que el resto de militantes de Izquierda Anticapitalista.

Dicho esto, en IA reconocemos la libertad de tendencia. Y en caso de que existan tendencias, la forma en la que se propone nos parece la más acertada para evitar comportamientos opacos, oscuros y desleales con la organización. Pero creemos que si debe existir una tendencia es porque con el paso de los años hayan existido diferencias suficientes para que la misma tenga bases y esté fundamentada sobre el criterio de las discusiones efectuadas con el paso del tiempo, y la conformarán no quienes provengan de EL sino quienes quieran organizarse para cambiar el rumbo de la organización independientemente de su procedencia. La existencia de una tendencia efectiva desde el primer día no significaría otra cosa que el fracaso en la integración política de los compañeros y compañeras de EL en Izquierda Anticapitalista.

En la reunión de Diciembre pasado planteamos a los representantes de EL, estos argumentos y los obstáculos que podrían suponer para la IA posterior a la integración, la existencia de una tendencia de compañeros y compañeras de EL que trabajaran sobre las discusiones de IA. Generaría una dinámica que evitaría una integración efectiva y posiblemente dinamitaría la integración con todos los efectos que eso tendría en IA y en la izquierda combativa.

Los representantes de EL defendieron la posibilidad de la tendencia con algunas razones añadidas como son el acervo ideológico (hay una serie de posiciones ideológicas que EL identifica como distintas a IA y que quieren mantener y desarrollar) y su vinculación a la IST.

No creemos que las cuestiones planteadas a priori por el acervo ideológico de EL deban cristalizar en una tendencia. Por el contrario, tanto EL como IA deben hacer una esfuerzo importante por llegar a construir un acervo común que impida la cristalización de diferencias por estos motivos. Para nosotros no hay ningún problema en que dentro de IA existan personas de procedencia distinta a la de nuestra tradición, al contrario, pensamos que, aunque IA no sea un nuevo partido anticapitalista amplio, sino una parte de un futuro partido, nuestra construcción futura aumentará estas dinámicas. Y nos parece que para la discusión programática y estratégica de nuestra organización la existencia de personas con acervos programáticos distintos, dentro de una coherencia y acuerdo básicos, puede ser positivo. No se trataría, por tanto, de que los compañeros de EL tuvieran que renunciar a su tradición y a su bagaje, si bien la entrada en IA requiere una discusión programática seria y la asunción del grueso del programa de IA. Es decir, de alguna manera, tras la entrada de EL en IA, la IA posterior a la integración debería ser una IA que haya mutado su acervo, resultando más rico y complejo.

Pero en cualquier caso, una vez realizada la integración, ese tipo de reflexión debería ser realizada por cada militante a nivel individual o por el conjunto de la nueva IA y no a nivel de grupo o tendencia. Para nosotros eso es apostar decididamente por una integración plena y efectiva de EL en IA y no por un proceso a medias, poco ambicioso, que puedan dificultar el desarrollo de la nueva organización a medio y largo plazo.

Tampoco parece necesario constituir una tendencia en función de debates que nosotros pensamos de poca actualidad (por ejemplo capitalismo de estado vs estado obrero degenerado burocráticamente) cuando la construcción de una organización revolucionaria, su cohesión política y programática, se tiene que hacer en base a las discusiones actuales del movimiento obrero y los movimientos sociales, en torno a las cuestiones que hoy hace falta delimitar. La IA que queremos construir tiene que atraer a un conjunto de militantes que se unan en base a las tareas revolucionarias del momento que nos ha tocado vivir y la realidad que debemos subvertir. La cohesión principal de una organización debe realizarse en torno al programa, la estrategia y la cultura política (qué queremos , qué instrumentos y palancas tenemos y cómo lo haremos).

Por último está el complejo tema de las relaciones internacionales. La propuesta que EL formula implica la existencia de un bloque de personas dentro de IA que mantiene una relación orgánica con otra estructura internacional diferente a la de IA, la Tendencia Socialismo Internacional. La existencia de un vínculo orgánico con otra tendencia internacional significa algo más que el tener una procedencia y una tradición propia. Significa la voluntad de mantenerla y seguir construyéndola y de mantener un espacio político diferenciado dentro de IA, que más que a una integración efectiva, llevaría a diferenciaciones internas.

El mantenimiento de relaciones internacionales diferenciadas es una consecuencia lógica de la petición de entrada como tendencia. O, también al contrario, la petición de entrar como tendencia es consecuencia de la voluntad de mantener sus vínculos internacionales y su proyecto de construcción de un colectivo de la Tendencia Socialismo Internacional en el estado español.

Los problemas de esta propuesta no tienen que ver con formalismos organizativos, sino con sus consecuencias políticas. Una integración por esta vía podría derivar fácilmente en diferenciaciones internas importantes, como hemos visto en otras experiencias, y complicaciones en la vida interna de IA. El tipo de integración que a IA le convendría sería una integración plena y real de los militantes de EL, asumiendo su bagaje y tradición, pero sin mantener una especie de doble identidad permanente  que podría genera encontronazos y diferenciaciones políticas.

No se trata ahora de tomar decisiones respecto a la propuesta de EL, pues estamos en una primera fase de discusión, sino de estudiar su propuesta y señalar los problemas que vemos en ella, y poder compartir con EL nuestras impresiones iniciales desde un espíritu constructivo.

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