Mujeres del Cercano Oriente y del Magreb
análisis | feminismo
 Alain Gresh 

La situación de las mujeres en Cercano Oriente, y más en general, en tierras del Islam, sigue suscitando numerosas reflexiones y artículos, a menudo mal informados, en Europa. Cronistas y editorialistas están a menudo menos interesados por la situación real que por la voluntad de denigrar una civilización (o una religión). Por supuesto, en la región del Cercano Oriente y del Magreb, algunos utilizan estas críticas occidentales para pretender que no hay nada que cambiar, o que hay que minimizar algunas realidades en nombre de la lucha contra el imperialismo (“Faut-il parler de l’oppression des femmes palestiniennes?”). Sobre las dificultades de las mujeres palestinas, se puede leer el informe “Palestinian Women and Security : Why Palestinian Women and Girls Do Not Feel Secure”, publicado por The Geneva Centre for the Democratic Control of Armed Forces.

Si las mujeres palestinas consideran la ocupación como la primera causa de su sentimiento de inseguridad, las divisiones y los combates entre Hamas y el Fatah han agravado también esta percepción. El nivel de violencia contra las mujeres en el interior de la familia descrito por este estudio es a veces aterrador. Muestra hasta qué punto es difícil luchar contra el patriarcado en situaciones de guerra y de ocupación.

Lo que confirma el estudio publicado el 3 de marzo por Freedom House (Washington), titulado "Women’s rights in the Middle East and North Africa. Progress amid resistance” (PDF), que señala, como su título indica, “progresos a pesar de las resistencias”.

Una de las lecciones más significativas es que los tres países (de diez y ocho) que, según el informe han visto una regresión de los derechos de las mujeres, Irak, Yemen y Palestina, son países devastados por la guerra o la ocupación. Las mujeres son las primeras víctimas de la guerra y de la ocupación, lo que subraya la hipocresía de una guerra desarrollada para liberar a las mujeres (afganas, palestinas u otras).

Los tres países que, según el informe, han visto los avances más sustanciales son Kuwait, Argelia y Jordania. En el primer caso, han podido votar por primera vez en 2005 y cuatro mujeres han sido elegidas diputadas en 2009. En Jordania, el año 2008 estuvo marcado por la adopción de una ley sobre la protección de la familia que prevé garantía contra las violencias. En Argelia, en 2005, una ley sobre el estatuto personal aumenta los derechos de las mujeres en la pareja y otra ley permite a la mujer transmitir su nacionalidad a sus hijos, incluso si está casada con un extranjero.

Sobre Irak, el informe subraya que las violencias contra las mujeres, particularmente las violaciones, los crímenes de honor y los secuestros han aumentado mucho. Pero las mujeres ocupan un cuarto de los escaños en el parlamento y una ley sobre la nacionalidad permite ya a las mujeres transmitir su nacionalidad a sus hijos y a su marido.

De forma general, los mayores avances de los derechos de las mujeres se encuentran en los terrenos del empleo, la educación y la representación política: más mujeres trabajan fuera de casa, más están alfabetizadas y más van a la universidad en sectores que estaban hasta ahora reservados a los hombres. En cambio, la violencia contra las mujeres sigue siendo uno de los mayores problemas.

El informe no concede ningún lugar a la transición demográfica, que hace que, en la mayor parte de los países, las mujeres no tienen ya más que dos o tres hijos (contra entre seis y ocho hace una generación), lo que es un elemento importante de su emancipación.

 

Un análisis detallado por países completa el informe. E incluso si algunas apreciaciones son discutibles, el texto ofrece una base documental indispensable para comprender la situación de las mujeres y para hacer avanzar sus derechos.

 

Traducido de http://blog.mondediplo.net/2010-03-03-Femmes-du-Proche-Orient-et-du-Maghreb

Traducción: Alberto Nadal