En Irán, cuatro
sindicatos independientes de obreros han publicado un comunicado
común honrando el 31º aniversario de la revolución de 1979. Esta
es la traducción de su comunicado.
Treinta y un años han pasado desde la revolución de febrero de 1979. En aquel momento millones de iraníes, llenos de esperanza por una vida mejor, tomaron las calles para romper el yugo del despotismo y de la represión. Una huelga general se extendió por todo el país. A su cabeza, los obreros de la National Oil Company, la vanguardia de la clase obrera iraní, cierraban los grifos y paraban los oleoductos, acelerando al caída del régimen despótico. Las masas cantaban, “¡nuestros obreros del petróleo! ¡nuestros decididos dirigentes!”. Es así como el poder cayó en manos del pueblo.
El 11 de febrero de 1979, el día que marca el fin del despotismo, es el día en que los hombres y las mujeres, jóvenes y viejos, que han sufrido la represión y la injusticia, se rememoran de haberse abrazado unos con otros en las calles, haber llorado de alegría y con lágrimas en sus ojos, haber esperado con interés un futuro libre y un porvenir próspero.
Treinta y un años han pasado desde aquellos días gloriosos llenos de esperanzas de renacimiento. Sin embargo, hoy, para millones de obreros y de asalariados los sentimientos de esperanza, los sueños y la gloria de aquellos días no han sido transformados más que en miseria, indigencia, paro, salarios impagados, supresión de subvenciones, pobreza y agonía.
La vida continúa. Y la población iraní sigue teniendo un deseo ardiente de cambio. No ha perdido la esperanza de vivir, el deseo de felicidad, de libertad y de dignidad.
Nacida de la lucha por la democracia, de las huelgas, las protestas y de la lucha encarnizada para establecer organizaciones independientes, la clase obrera hoy no lucha más que por su derecho a sobrevivir. Buen número de los nuestros está en prisión y su único crimen es haber intentado organizar a los trabajadores para una vida mejor.
Pero las celdas de la cárcel no son para nosotros el fin del camino. Somos los productores de la riqueza y somos nosotros quienes hacemos girar las ruedas de la producción. Tenemos detrás la experiencia histórica de la gran huelga general de los obreros del petróleo durante la revolución de febrero de 1979. Con esta experiencia y con la fuerza de nuestro número, reformulamos las mejores y más humanistas aspiraciones de la revolución de 1979. Hoy, tras treinta y un años, exponemos nuestras reivindicaciones mínimas y exigimos la realización inmediata y sin condiciones de todas:
1. Reconocimiento sin condiciones de las organizaciones independientes de trabajadores, del derecho de huelga, del derecho a organizar protestas, de la libertad de reunión, de la libertad de expresión, de la libertad de asociarse a cualquier partido político.
2. Abolición inmediata de la pena de muerte, y liberación inmediata y sin condiciones de todos los militantes obreros encarcelados, así como de todos los demás activistas políticos.
3. Aumento inmediato del salario mínimo según la opinión de los propios trabajadores por medio de sus representantes reales y de sus instituciones independientes.
4. Retirada del “Plan de Racionalización de las Subvenciones”. Los salarios impagados debidos y con retraso de los asalariados deben ser pagados inmediatamente sin ninguna excusa.
5. Garantía de la seguridad del trabajo para todos los trabajadores, abolición de los contratos precarios y “blancos”. Transferencia de todos los agentes del gobierno fuera de lugar de trabajo, establecimiento de un nuevo código del trabajo con la participación directa de los representantes de los obreros elegidos en sus asambleas generales.
6. Freno de los despidos y del envío al paro de los trabajadores. Todos quienes han perdido su trabajo o que han alcanzado la edad legal de trabajar deben disfrutar de un subsidio de paro que debe corresponder a una vida decente.
7. Reclamamos la igualdad de derechos de las mujeres y de los hombres en todos los aspectos de la vida social y económica, y pedimos la abolición de todas las discriminaciones hacia las mujeres.
8. Reclamamos el derecho a una vida digna y sin problemas económicos para todos los jubilados y condenamos con firmeza todas las formas de discriminación en el pago de las jubilaciones.
9. Acceso de todos los niños, independientemente del estatus social y económico de sus padres, de su género, de su nacionalidad, raza y religión, a una educación y una seguridad social gratuita e idéntica.
10. Declaración del 1 de mayo como día festivo nacional e incluido en el calendario oficial; todas las restricciones en su celebración deben ser derogadas.
Sindicatos de los trabajadores del transporte de Teherán y su comarca.
Sindicato de obreros de la refinería de azúcar de Haft Tapeh
Sindicato libre de los obreros iraníes.
Sindicato de obreros de metalurgia y electricidad de Kermanshah.
11 de febrero de 2010
Traducido por Faustino Eguberri de [Europe Solidaire Sans Frontières] - http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article16696
Izquierda Anticapitalista




