Estados Unidos : la falsa reforma de la salud..

Martes 6 de abril de 2010

local/cache-vignettes/L149xH141/sanidad_EEUU1fee-44a63.jpgJacques Radcliff (NPA) 

La reforma del seguro de enfermedad de Obama ha sido finalmente votada por el Congreso a pesar de la encarnizada resistencia de los republicanos. Hípervalorizada por algunos como un “giro histórico”, está sin embargo lejos de la promesa de ofrecer un sistema de salud de calidad para todos.  

Hoy, 46 millones de americanos están desprovistos de seguro de enfermedad. Con la nueva ley, a partir de 2014, será obligatoria la adhesión a un seguro de enfermedad  para 32 millones suplementarios de asalariados, ayudados por una subvención pública. Es un progreso para ellos pero la reforma está lejos de las promesas del candidato Obama que ha edulcorado su proyecto para intentar, en vano, obtener el asentimiento de los conservadores. 

Uno de los aspectos más importantes de la reforma ha sido la batalla contra la predominancia de los seguros privados. El proyecto inicial preveía crear un seguro público que habría hecho la competencia a los seguros privados forzándoles a bajar sus tarifas. Pero, frente a los lobbies de la industria de la salud, se ha renunciado rápidamente a ello. No habrá seguro público y los seguros privados van a poder beneficiarse a tope de la llegada de millones de nuevos asegurados ayudados por fondos públicos. Las aseguradoras harán pasar tests a los nuevos asegurados y los que presentan riesgos (hipertensión, colesterol, diabetes, etc.) podrán ver doblarse el coste de su seguro. Las aseguradoras guardarán el control de lo que garantizan y muchos asegurados, una vez enfermos, se darán cuenta de que no están cubiertos para la enfermedad que les afecta y continuarán arruinándose para hacerse cuidar.  

El nuevo sistema será muy costoso para los contribuyentes de rentas medias (9,5% de sus rentas), ofreciéndoles una cobertura restringida (70%) y continuará enriqueciendo

la industria privada de la salud. Para hacer aprobar la ley, Obama ha debido también aceptar que ningún fondo público financie la interrupción

voluntaria de embarazo. 20 millones de personas seguirán sin estar aseguradas, si se cuentan los sin papeles, lo que corresponde a 23.000 fallecimientos evitables por año.  

La reforma contiene algunas medidas positivas como el aumento de la financiación de los centros de salud y del sistema público Medicaid reservado a los más pobres pero éstas siguen siendo insuficientes.  

Los republicanos y la extrema derecha han llevado a cabo una ofensiva virulenta para bloquear la ley, no dudando en caricaturizar a Obama como un « socialista » (palabra muy fuerte en los Estados Unidos), un enemigo interior, un racista, Hitler, o incluso el Anticristo que anuncia el fin del mundo. 

El sistema de salud americano, enteramente privado y que funciona solo sobre la base del beneficio no es puesto en cuestión. Como dicen algunos médicos progresistas, se ha dado una aspirina para tratar un cáncer. Los lobbies de seguros y farmacéuticas han sido recompensados por sus esfuerzos con una ley que protege sus intereses. Obama no ha mantenido su promesa de atacar los intereses privados cuando su electorado se habría movilizado si lo hubiera hecho.  

Las organizaciones de izquierda, como el sindicato de enfermeras o asociaciones de médicos, han hecho campaña para remplazar el sistema de seguros privados por un sistema nacional de seguro público único, basado en la extensión y la mejora del sistema Medicare, actualmente en vigor para las personas de la tercera edad. No han ganado pero han sabido hacerse oír. Los sondeos muestran que dos tercios de los americanos y el 59% de los médicos apoyan este planteamiento. Un buen punto de partida en la lucha, que continúa, para imponer una verdadera reforma. 

Traducido por Faustino Eguberri

de http://www.npa2009.org/content/usa-la-fausse-reforme-de-la-sante

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