Crisis de Cuidados, Crisis Sistémica

Sábado 1ro de mayo de 2010

César Castañón

La crisis sistémica y multifacética en la que nos encontramos esta poniendo de manifiesto muchas de las contradicciones del sistema capitalista bajo el que vivimos. En los últimos meses la destrucción de empleo en el sector servicios ha hecho que la crisis afecte especialmente a las mujeres, que están viendo como uno de los grandes logros del movimiento feminista, la incorporación de la mujer al mercado laboral, esta en serio peligro. Dentro de esta situación, una de las dimensiones de la crisis que han sido menos evindenciadas, incluso por la izquierda, hasta el momento es la crisis de los cuidados, que representa la imposibilidad de combinar la lógica del máximo beneficio económico propia del capitalismo con la satisfacción de las necesidades vitales de amplios sectores de la población. El fracaso que ha sido y sigue siendo la Ley de Dependencia en todos los sentidos es un claro ejemplo de esto.

Los trabajos de cuidados, que son un elemento fundamental para el bienestar social, han sido desempeñados tradicionalmente por las mujeres y así sigue siendo, lo cual es una clara manifestación de la división sexual del trabajo y, por tanto, de la desigualdad de genero actual Desde la lógica capitalista neoliberal la contradicción entre la satisfacción de las necesidades humanas y la búsqueda de la obtención del máximo beneficio se demuestra irresoluble, y todas las respuestas que se ofrecen al problema pasan por la privatización y la precarización de los cuidados, convirtiendo estos en un bien al alcance de los pocos que puedan costeárselo. Además esta “solución” hace que muy frecuentemente sean mujeres inmigrantes las que desempeñen los trabajos de cuidados, sufriendo una doble precariedad como resultado de las normativas de inmigración de la Europa Fortaleza y de la precariedad propia de los trabajos de cuidados.Desde la socialdemocracia la propuesta lanzada pasa por la regulación legal de los trabajos de cuidados, para que este sector sirva como vía de creación de empleo y de incorporación de la mujer al mercado de trabajo. Esta propuesta, que en términos económicos puede parecer positiva, supone un mecanismo más de perpetuación de la división sexual del trabajo, que confina a las mujeres a desempeñar unas funciones tratadas de manera secundaria en la sociedad heteropatriarcal. Debemos luchar por conseguir una solución a esta crisis de los cuidados que supere los elementos de dominación de clase y las estructuras de la sociedad patriarcal. Una solución que ponga en el centro de sus intereses la satisfacción de las necesidades humanas. Que a su vez elimine la división sexual del trabajo tanto en el aspecto legal como en la realidad cotidiana y que impida que las trabajadoras migrantes se encuentren en situaciones de especial precariedad en cualquier contexto laboral. Para alcanzar esta solución es necesaria una fuerte movilización social que demande y proponga soluciones anticapitalistas, feministas e internacionalistas. Que luche por transformar la sociedad y superar la discriminación y las opresiones que sufrimos por razón de clase, raza o género.Una versión resumida de este artículo aparece publicada en el Combate Estudiantil de abril/mayo de 2010, que podéis descargar pinchando aquí.

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