En solidaridad con la justa huelga de los empleados del Metro de Madrid

Lunes 5 de julio de 2010

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Daniel Albarracín* | Otra mirada ecónomica y social es posible

En estos días se está cursando una contundente huelga en el suburbano de Madrid. Resulta una sorpresa extraordinariamente positiva el éxito de la convocatoria y, con cinco sindicatos (CCOO, UGT, Solidaridad Obrera, Sindicato Libre, Sindicado de Conductores), el desarrollo de una acción unitaria ejemplar.

La huelga tiene, por el momento, un carácter indefinido. Y durante dos días, los pasados martes y miércoles, la huelga fue total, con un seguimiento prácticamente absoluto. El colapso circulatorio y de movilidad en la metrópolis madrileña fue monumental.

La ciudadanía ha adoptado diferentes valoraciones del hecho. Pero en cualquier caso ha saltado a la opinión pública algunos debates hasta ahora soterrados y, más particularmente, escondidos o falseados bien por los gobiernos, mucho más por los medios de comunicación convencionales.

Conviene que la gente conozca algunos elementos de este conflicto que han sido ocultado y manipulados.

- En primer lugar la Comunidad de Madrid ha decidido unilateralmente conculcar el convenio colectivo. La negociación colectiva y los convenios colectivos son fuente de ley. La Comunidad de Madrid realiza un acto ilegal.

- La Comunidad de Madrid mintió al ampararse en el Tijeretazo del Gobierno central. Los empleados de empresas públicas tienen un status diferenciado y estaban fuera de lo previsto en aquella otra agresión. La Comunidad de Madrid unilateralmente ha decidido rebajar un 5% los sueldos a este colectivo.

- La Comunidad ha impuesto unilateralmente unos servicios mínimos del 50%. No sólo son abusivos sino que han sido sentenciados como ilegales por la Audiencia Nacional. En España la Ley de Huelga data de 1977, antes de la Constitución. Allí no se regulan los servicios esenciales, y la práctica habitual es que sean voluntariamente pactados entre las partes. No hay regulación al respecto. No parece aceptable que la patronal, en este caso la CAM, imponga unilateralmente los servicios mínimos. Los servicios esenciales deberían cubrir, en nuestra opinión, los servicios sanitarios, de emergencia, pero no parece razonable hablar del transporte público como servicio esencial, aunque sea muy importante, cuando existen medios alternativos para desplazarse. Más allá del 10% creo que es completamente abusivo, y los servicios mínimos suponen una limitación objetiva al legítimo derecho a la huelga.

- El derecho a la huelga es de los pocos recursos de presión que tienen los trabajadores para contrapesar el poder de los empleadores. Bien es cierto que puede colisionar con otros derechos, pero debemos considerar que la mayoría social vive de un salario (propio o de un familiar o allegado) y que somos ante todo antes trabajadores que consumidores, usuarios, etc... De hecho no es cierto que no se respete el derecho al trabajo, porque a veces las personas que van a trabajar hasta disfrutan de la protección policial.

- El recorte de salarios, que también afecta a otras empresas como Telemadrid, es ilegal, injusta e innecesaria. Ya hemos analizado en este mismo blog cuáles son las causas de la crisis y del déficit público, y las alternativas.

- Se ha criminalizado injustamente a los y las trabajadoras del Metro y en particular a los sindicatos. Se ha desinformado, no se han explicado las razones de la situación , y la CAM no ha proporcionado medios de movilidad alternativos. La CAM, con el ánimo de echar a la población contra estos trabajadores, ha propiciado un mayor colapso de la ciudad.

- Con esta huelga se ha demostrado que el mundo lo mueve el trabajo y no los mercados financieros. Se ha demostrado la fuerza social, si hay unidad, de los trabajadores. Es hora de propiciar debates pedagógicos para que la ciudadanía comprenda la situación. Frente al fracaso de la huelga del 8J entre los empleados públicos, con esta huelga se cambia la perspectiva, y se demuestra que la lucha sindical y la unidad entre trabajadores hace capaz parar la producción, principal vía de presión para poder negociar. Es un buen precedente para la huelga general convocada para el 29 de septiembre. Así se hacen las cosas.

En definitiva, trasladamos desde aquí nuestro apoyo a esta justa huelga. E invitamos a los lectores a colaborar en los comités de apoyo que se están formando en toda la ciudad de Madrid, para explicar a los que viven en la metrópolis las razones de la huelga. 

*Daniel Albarracín es militante de Izquierda Anticapitalista.

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