Frédéric Gudéa | NPA
Frente a la crisis la única estrategia de las clases dominantes consiste en hacerla pagar a las clases populares para así salvar la tasa de beneficio de los capitalistas.
La medida de la crisis es la explosión del paro en el corazón mismo del sistema económico. En los países dela Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), el paro alcanza ahora mismo casi los 46,5 millones de personas, es decir 50% más que en 2007, y no cesa de crecer. Esto afecta de rebote a la demanda para los productos del comercio y de la industria y hace bajar los ingresos de los Estados: el impuesto sobre el valor añadido (IVA) y los impuestos sobre la renta. Finalmente, el descenso de la demanda alimenta una nueva ola de quiebras, de paro, de déficits públicos. En el Reino Unido, una filtración del ministerio de Finanzas revela que el gobierno espera, debido al presupuesto de crisis anunciado el 22 de junio, una pérdida de 600.000 empleos en el sector público y de 700.000 en el privado de aquí al 2015.
El capitalismo europeo se hunde en la depresión buscando la imposible solución entre la austeridad que deprime la demanda y el relanzamiento que hace explotar la deuda de los Estados. Robert Samuelson escribe en Newsweek que la ciencia económica puede estar alcanzando sus límigtes y Elie Cohen, consejero económico de Sarkozy, confiesa en su libro “Pensar la crisis”: «¿Cómo pensar la crisis, como dar cuenta de la crisis y del fracaso de las herramientas que deberían haber permitido evitarla? ¿Cómo dar cuenta del triple fracaso de los mercados, de las regulaciones y de las teorías económicas? »
Para pensar la crisis, el único camino es el de traspasar la apariencia de las cosas para poner al desnudo el funcionamiento real del capitalismo descubierto por Karl Marx. El único objetivo de este sistema es incrementar la plusvalía para obtener el máximo beneficio.
La tasa de beneficio es la relación entre la plusvalía obtenida por el trabajo no pagado y el capital empleado compuesto por los salarios, las materias primas y las máquinas. El FMI acaba de revisar a la baja su previsión de crecimiento en Europa, dejándolo en el 1% para el 2010. cuando la economía se estanca, el método mejor y más seguro para recuperar la tasa de beneficio es despedir. Partiendo de una tasa de beneficio del 10% con una componente de 10 en plusvalía, de 80 en salarios y de 20 en capital constante, si se despide al 20% de asalariados, la tasa de beneficio pasa del 10% al 11,9%. ¡¡O sea, un aumento del 19% de la tasa de beneficio!! Esto es lo que sucede en el 2010, los beneficios se incrementan gracias a los despidos. ¿Y las finanzas? Ya es hora de acabar con el mito de la dictadura de las fianzas, que sería la causa de todos los males.
El beneficio financiero obtenido transformando el dinero A en más dinero A-A’ es obtenido realmente tomando este dinero a un capitalista industrial o comercial, el cual creará la plusvalía A-M-A’. El ciclo real y no aparente del capital financiero es A-A-M-A’-A’. Se entiende gracias a Marx que el beneficio que vuelve al banquero no es sino una fracción de la plusvalía extraída a los trabajadores. Las finanzas en el sistema capitalista es pues siempre dependiente para su rentabilidad del valor creado por el capital industrial y comercial y no a la inversa. Los bancos están debilitados puesto que su capital se compone en una cantidad importante de obligaciones de los Estados. Los planes de relanzamiento en los Estados Unidos, en Europa y en China han permitido calmar el pánico en el 2009, pero se ha creado el peligro real de reencontrarse con el problema más adelante con una crisis generalizada de la deuda. A pesar del plan de austeridad griego, el riesgo de impago sobre la deuda griega acaba de traspasar el 50%.
la reacción inicial a la crisis a sido de hacer correr a raudales el dinero con el fin de bajar las tasas de interés profundizando los déficits presupustarios. Ahora que los primeros están por los suelos y los segundos son colosales, la única variable de ajuste para los Estados y los capitalistas es hacer pagar la parte importante a las clases populares mediante los despidos, la bajada de los salarios y los las pensiones y la elevación de los impustos. Es el enfrentamiento social, el “setiembre negro” que Claude Guéant ha anunciado en el Financial Times. Frente al miedo, nuestra tarea política es explicar, explicar sin descanso la verdadera naturaleza de la crisis. Sólo una crítica marxista del capitalismo permite poner en su sitio la defensa de los intereses de las clases populares desde la perspectiva del socialismo.
Izquierda Anticapitalista




