Uruguay: El Encuentro Progresista-Frente Amplio ganó la elección presidencial

Miércoles 3 de noviembre de 2004

Un aplastante voto castigo a los partidos de la derecha
El Encuentro Progresista-Frente Amplio ganó la elección presidencial en primera vuelta
Obtiene la mayoría parlamentaria en ambas cámaras (senadores y diputados)
El Plebiscito del Agua que prohíbe la privatización se aprobó por un 60%

Resultados generales:

- Encuentro Progresista-Frente Amplio 51%

- Partido Nacional 34,20%

- Partido Colorado 10,5%

- Partido Independiente 2%

Tabaré Vázquez es el nuevo Presidente de Uruguay sin necesidad de una segunda vuelta. Poco después de las 22 horas el electo nuevo presidente (asume el 1º de marzo 2005) saludó a una multitud de más de medio millón de personas que inundaron el centro de Montevideo. “Festejen uruguayos, que la victoria es de ustedes”.

En las calles, entre las banderas rojas, azules y blancas, la gente cantaba “Y ya lo ve, el Presidente es Tabaré”. También se gritaba que “El pueblo unido jamás será vencido” y se les decía a los dos partidos tradicionales: “Ya se van/ ya se van/y no vuelven nunca más”.

El candidato del Partido Nacional, Jorge Larrañaga, ya reconoció la derrota. Lo mismo hizo su par del Partido Colorado, Guillermo Stirling.

Se votó para elegir el presidente y vicepresidente, los miembros del Parlamento (30 senadores y 99 diputados) y a los integrantes de las Juntas Electorales de los 19 departamentos en que se subdivide el país.

Simultáneamente, la reforma constitucional que impedía la privatización del abastecimiento de agua potable y el saneamiento hídrico, consiguió el 60% de aprobación. Con este resultado del Plebiscito, la estatización de los servicios queda incorporada a la Constitución.

La empresa española Uragua, propiedad del consorcio Agua de Bilbao, anunció en un carta enviada al actual presidente de la República, Jorge Batlle (Partido Colorado), que se retira del país. Uragua había ganado la licitación internacional convocada en 2002 por el Estado uruguayo, para explotar el servicio de agua potable durante 30 años en el departamento de Maldonado. Fue allí, que nació la campaña por el Plebiscito contra la privatización del agua y su consideración como derecho humano elemental.



Uruguay en la "era progresista"

El centroizquierda que creció cuando el Estado se extinguía

Claudio Aliscioni *

Quien quiera suponer que el triunfo del Frente Amplio se debe a la abrumadora crisis de 2001—2002 que devastó al país expresará una idea que, por cierto, se corresponde con la realidad. Pero ella será apenas una consideración parcial. El orden de las cosas políticas en Uruguay es más complicado y la victoria de Tabaré Vázquez remonta más bien su explicación a un largo proceso histórico que excede la coyuntura.

Ciertamente, la demoledora hecatombe económica argentina de ese bienio impactó de un modo abrumador al otro lado del Río de la Plata. La debacle en Uruguay, sin ser tan arrolladora como la argentina, se llevó el 15% de su riqueza nacional en dos años, el 80% de las reservas del país, el 45% de los depósitos y elevó el desempleo al 20%. Pero ésa no fue la única gran crisis que sacudió a este país al menos en las últimas dos décadas. La anterior, entre 1982-1984, se originó en la crisis de la deuda latinoamericana y tuvo efectos aún peores que la reciente. Ambas surgieron de similares causas: sobrevaluación de la moneda, crecientes desequilibrios fiscales, un modelo productivo ineficiente montado en la creación de capital sin una consecuente distribución social de los beneficios, todo lo cual condujo a una recesión financiada con endeudamiento interno y externo. La salida de la crisis de los 80 fue tardía y gradual y recién en el bienio 1986-87 hubo un crecimiento apreciable. El escape del último crack, el de 2001-2002, fue más rápido, pero costoso socialmente. Hay un entramado de razones que cobra expresión neta en la historia uruguaya de las últimas décadas.

Un elemento decisivo de ese panorama del pasado lo marca el continuo drenaje de votos en las grandes ciudades y —lo que es más sorprendente— en el conservador mapa rural del país, desde los partidos más tradicionales hacia las agrupaciones del universo político de centroizquierda, del cual Tabaré Vázquez constituye su cabeza visible. En 1966, por ejemplo, el partido Colorado y el Nacional lograron el 88% de los votos. Hoy apenas orillan la mitad de esa cifra.

Se impone aquí una aclaración, sin embargo. Sólo un uso desprolijo y poco riguroso del lenguaje permitiría suponer que el Frente Amplio es una agrupación que defiende aquellas políticas que clásicamente se han atribuido a la izquierda. Entiéndase por ello, como ejemplo, la nacionalización de la banca o la socialización de los medios de producción. Al contrario, el empresariado uruguayo en general sabe que, desde lo programático, las propuestas del Frente nada tienen de intranquilizador y así lo ha hecho conocer con su calma reacción esa entidad metafísica que todos llamamos "mercado".

Desde lo simbólico, en cambio, el discurso es distinto. Si cabe aquí hablar de una constelación de ideas de izquierda es porque el Frente Amplio representa la voluntad de defensa de un papel mayor del Estado en la vida pública, algo que los partidos tradicionales —enredados en la prédica globalizadora— dejaron atrás. En esencia, su trabajo degeneró en el abandono a las manos del mercado del destino de millones de compatriotas tras una ola de privatizaciones que acabó por cambiar de cuajo la estructura productiva del país y su distribución del ingreso.

De modo que el triunfo del Frente expresa, además de una reacción a la crisis económica, la necesidad de un cambio de paradigma que reinstale en la vida política la imagen de un Estado de Bienestar que los uruguayos añoran. Es que, para la gran mayoría de la población, la utopía está en el pasado, en ese modo de regulación estatal del que Uruguay fue un adelantado y que tuvo su expresión acabada en los inicios del siglo XIX con la legislación social que impulsó el ex presidente José Batlle y Ordóñez desde el propio Partido Colorado. El auge y consolidación en el poder de los grupos políticos no tradicionales es, pues, correlativo al paulatino abandono de ese modelo de cobertura estatal cumplido por las agrupaciones tradicionales que hoy están cuestionadas.

Montevideo, 1-11-04

* Enviado especial de Clarín



La reforma constitucional del Agua

Un triunfo silencioso pero arrollador

Pablo Alfano *

Ni las papeletas truchas, ni la escasa información, ni la amenaza de la empresa Uragua fueron un impedimento. La estatización de los servicios de agua potable y saneamiento quedó consagrada en la Constitución, luego de cerca de un 65 por ciento votara a favor, según estimaciones hechas por los impulsores de la reforma y regidas por Brecha.

En medio de los eufóricos festejos callejeros de la izquierda, alguien lanzó la pregunta: “Che, ¿cómo salió la reforma?”. El militante quedó desconcertado. “Yo qué sé, creo que ganamos”.

La reforma constitucional que consagra, entre otras cosas, la estatización de los servicios de saneamiento y agua potable fue la gran ninguneada de esta campaña electoral. De ella, el grueso de los dirigentes políticos se encargó poco y nada. Pero paradójicamente fue la gran triunfadora de la noche de ayer.

Las estimaciones de la Comisión Nacional de Defensa del Agua y de la Vida (CNDAV) recogidas por BRECHA en la madrugada de hoy daban por aprobada la reforma por una aplastante mayoría: alrededor del 65 por ciento. La enmienda triunfó pese a que se detectó la existencia de papeletas apócrifas antes y durante la jornada electoral.

El representante del Frente Amplio en la CNDAV, Carlos Coitiño, explicó a BRECHA que se encontraron papeletas en varios circuitos de Florida, Colonia, Maldonado y Montevideo que no tenían la fecha de ayer. Inmediatamente, dijo Coitiño, se hizo la denuncia ante la Corte Electoral que se comprometió a decretar la validez de estas hojas, las cuales, aparentemente, fueron impresas por el propio organismo electoral.

Además, la reforma triunfó pese a que la empresa española Uragua – que tiene a su cargo el servicio de agua potable en una parte de Maldonado – amenazó con retirarse inmediatamente del país si se aprobaba.

En una carta firmada por el gerente general de Uragua, Unai Lerma Mentxaka, y el gerente económico-financiero, Juan López Basavilbaso, se advirtió que existe “incertidumbre” por las “consecuencias” que puede traer la reforma.

La carta, fechada el jueves 28, fue enviada al Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) y al presidente de OSE, Carlos Rodríguez Landoni, luego de que la empresa le solicitara un análisis jurídico al estudio Posadas, Posadas y Vecino

* Semanario Brecha, edición especial, 1-11-04

** Informaciones remitidas por Correspondencia de Prensa - Boletín Informativo / Edición y suscripciones, Ernesto Herrera: germain@chasque.net

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