Ecuador

Martes 31 de mayo de 2005

Daniel Pereyra

A finales de abril, el presidente Lucio Gutiérrez, que había ganado las elecciones de 2002 con un fuerte respaldo popular, huyó de Ecuador rumbo al exilio. Culminaba así un período de varios meses durante los cuales perdió apoyos populares, militares y de la clase gobernante.

En los últimos 8 años tres gobiernos constitucionales se han visto obligados por las movilizaciones populares a abandonar sus funciones: Bucaram en 1997, Mahuad en 2000 y Gutiérrez en 2005. Los tres gozaron en ciertos períodos de respaldo de masas pero lo perdieron porque optaron por una política neoliberal y antipopular, salpicada por graves hechos de corrupción.

Por otra parte, la división entre distintas fracciones de la burguesía por el usufructo de la menguante riqueza nacional, contribuyó a la situación de inestabilidad política y explica, junto con las movilizaciones de masas, las caidas de dichos gobiernos. Además esa división de las clases dominantes se reflejó en las Fuerzas Armadas, que en varias ocasiones se mantuvieron neutrales ante los conflictos por el poder, como ocurrió con la falta de respaldo militar a la declaración de Estado de Emergencia que significó un golpe mortal para Gutiérrez.

El fondo de la crisis está dado por una situación económica que, pese a la riqueza petrolera, no logra alejar al pueblo de la pobreza extrema. Agravadas las condiciones de vida por la dolarización total, un 15 % de la población ha optado por emigrar y contribuye con sus remesas al mantenimiento de sus familias.La sumisión de los sucesivos gobiernos a los dictados del Fondo Monetario no ha hecho mas que reducir las posibilidades económicas del país.

El Gobierno Gutiérrez

La candidatura del coronel Gutiérrez surgió como consecuencia del papel jugado por éste en las grandes movilizaciones de 2000, cuando las masas campesinas marcharon hasta el centro de Quito, ocuparon el Parlamento y formaron un efímero Gobierno Provisional.

A partir de ahí su popularidad creció y, pese a contar con un mínimo aparato político propio, el Partido Sociedad Patriótica, se vió favorecido por el apoyo de la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador) y de Pachakutik (Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik-Nuevo País), asi como de otras organizaciones populares, que le dieron la victoria en las elecciones de fines de 2002.

Pero Gutiérrez se desentendió de sus promesas y aplicó las políticas económicas neoliberales, ignorando a sus aliados y ejerciendo el gobierno de forma personalista rodeado de un grupo de incondicionales. Las movilizaciones en su contra se desarrollaron en las ciudades y fueron menores que las del año 2000, debido a la ausencia de las masas campesinas, pese a declaraciones de la CONAIE. Incluso un sector campesino minoritario, dirigido por evangelistas y manipulado por Gutiérrez, llegó a solidarizarse con éste en días previos a su huída. Pero esas movilizaciones bastaron para derrocar al presidente.

El movimiento Pachakutik y la CONAIE

El surgimiento de estos dos movimientos marcó la última década de la política ecuatoriana: la CONAIE organizando a las amplias masas campesinas y Pachakutik construyendo una organización política de izquierda, amplia y plural.

Pachakutik surgió en 1996 como un acuerdo electoral entre la CONAIE y otros movimientos sociales para participar en los comicios de mayo de ese año con importantes resultados. Se trata de un hecho original: Una organización política surgida de un acuerdo de movimientos sociales y como expresión de los mismos, que se definió como contraria al modelo neoliberal y a sus políticas mas significativas: las privatizaciones, la desregulación arancelaria y financiera, la flexibilidad laboral, la marginación y exclusión social y la explotación irracional de la naturaleza. En su II Congreso de 2001, Pachakutik se pronunció contra el ALCA y el Plan Colombia, como expresiones de la política de Estados Unidos. Como táctica política apostaba por la combinación de la acción institucional con las movilizaciones. El Congreso también destacó las debilidades de la organización, tanto en su formulación política como en su funcionamiento orgánico, y señalaron la correlación de fuerzas desfavorables, debido al predominio de la derecha en las grandes ciudades, ya que “estamos todavía bastante lejos de disputar su control.... a pesar de los momentos ofensivos en los que se han logrado victorias sonadas como en el caso de la lucha por la defensa de la Seguridad Social o en los levantamientos indígenas campesinos”. Pero en 2002 Pachakutik luego del triunfo electoral, pasó a integrar el gobierno de Gutiérrez.

La experiencia en el gobierno

En el libro “Entre la utopía y el desencanto”, dirigentes de Pachakutik dan cuenta de las razones que los llevaron en agosto de 2003 a abandonar esa participación. Los autores, sin cuestionarse la corrección de participar del gobierno, señalan que la política de Gutiérrez opuesta a la propuesta inicialmente obligó a la salida. Entre las fallas de Pachakutik en ese período señalan: la heterogeneidad del movimiento, con tendencias indigenistas que pactaban con sectores del gobierno y cuestionaban la política general de Pachakutik, dificultando la toma de decisiones estratégicas comunes; la falta de movilización que acompañara la acción institucional; y también que el esfuerzo por cubrir cargos y asumir responsabilidades de gobierno debilitó instancias de dirección locales y nacionales y por lo tanto a la organización en su conjunto. Estas deficiencias facilitaron la intervención del gobierno para dividir y cooptar a dirigentes populares, sobre todo de CONAIE, que se vió sumamente debilitada en las movilizaciones contra Gutiérrez.

El gobierno Palacio

El movimiento popular urbano ha obtenido la mayor de sus reivindicaciones, la caída de Gutiérrez, pero no logró sustituirlo por un gobierno realmente distinto. En efecto, el vicepresidente Alfredo Palacio asumió la presidencia, con un débil apoyo del Congreso y las Fuerzas Armadas, restableciendo a duras penas la gobernabilidad. Pero Palacio no es un representante genuino del gran capital e intenta lograr apoyo popular, de resultas de lo cual toma medidas contradictorias con la deseada por Estados Unidos, como la derogación de la ley que destinaba los ingresos por exportación de petróleo pesado al pago de la deuda externa. Además el gobierno es incapaz de restituir la unidad de los sectores dominantes, ni puede resolver los gravísimos problemas que sufre el país: paro, miseria, ALCA, Plan Colombia y por lo tanto enfrenta un período de gran inestabilidad sociopolítica en el cual nuevas luchas populares son probables. CONAIE y Pachakutik han salido de la crisis debilitadas pero conservando mucha de su fuerza y seguirán siendo herramientas esenciales para las luchas del pueblo ecuatoriano.

Una vez mas está planteada como en otros países la relación entre movimientos sociales y organización política, de las tareas que cada sector debiera asumir y de la posibilidad de alianzas entre ellos. El estudio de la experiencia ecuatoriana, con la rica y difícil convivencia entre CONAIE y Pachakutik, puede contribuir a encontrar salidas al problema.

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