Sobre trabajo comunicativo-relacional y trabajo productivo

Martes 31 de mayo de 2005

Jorge Riechmann

Me inquieta la ligereza con que lo que podríamos llamar el sector autónomo de la izquierda española, esos jóvenes rebeldes posmodernos que nutren –entre otros componentes— los movimientos alterglobalizadores, aborda la cuestión del trabajo productivo. Según algunos de los análisis puestos en circulación, vivimos en la sociedad-red, donde la fábrica se ha desbordado e invadido lo social, convirtiéndolo en el principal resorte de la producción. Entonces “la externalización, la deslocalización y la flexibilización se convierten en consignas y el trabajo comunicativo y relacional se hace el pivote esencial, el interfaz activo, de esta sociedad cada vez más en red. (...) Dentro de este contexto en red, también el consumidor/ espectador/ ciudadano trabaja cuando escoge un producto en lugar de otro, un programa en lugar de otro, un candidato en lugar de otro. Y las comunidades subalternas trabajan cuando inventan un nuevo modo de llevar los pantalones (aunque sea por falta de pasta) que luego un cazador de tendencias venderá a una multinacional de la moda.”1

Está bien atender a lo nuevo: pero el peligro es sobrevalorarlo, convertirlo en elemento central de un análisis que puede resultar gravemente desequilibrado. ¿De verdad se piensa que el paradigma del trabajo en la economía actual lo constituyen los actos de elección del consumidor, o el joven de barrio periférico que inventa un nuevo modo de llevar los pantalones? ¿No deslumbra a estas “Precarias a la deriva” el espejismo de un Centro social más o menos “virtualizado” y “desmaterializado” que sin embargo sigue siendo absolutamente dependiente de una pesada producción material, sólo que, eso sí, el grueso de ésta se “externaliza” hacia regiones lejanas de la periferia, en el contexto de una nueva división internacional del trabajo? Aunque el acero se produzca en Corea, la soja en Brasil y los productos textiles en China, ¿dejamos por eso de usar en Europa cantidades crecientes de acero, soja o textiles?

Dicho de otra forma: si el trabajo comunicativo y relacional se ha hecho más visible en las sociedades del Centro no es porque haya disminuido el trabajo directamente productivo en términos absolutos, y quizá ni siquiera en términos relativos, sino porque éste último –generador de menos valor añadido— se “deslocaliza” y “externaliza” hacia la Periferia, con todos los costes sociales y ecológicos anejos, y sin que el dominio de la burguesía mundial sobre el conjunto se vea quebrantado. Y prestar demasiada atención a los aspectos “desmaterializados” de la “sociedad-red” nos ciega para percibir otros aspectos harto significativos de nuestra situación actual, que ningún análisis materialista puede obviar (por ejemplo, los relativos a los flujos de energía, materiales y dinero a través del espacio económico mundial)2. Vaclav Smil se refería a un fenómeno conexo:

“Nuestras economías son predominantemente economías de servicios, si nos atenemos a la asignación de la fuerza de trabajo. Pero dependen, no menos que hace un milenio, de una producción adecuada de alimentos. (...) Decir, como dicen tantos economistas, que la agricultura no importa tanto como importaba porque sólo le corresponden unos cuantos puntos porcentuales del PIB revela una confianza conmovedoramente ingenua en los procedimientos de estimación arbitrarios y una profunda ignorancia del mundo real. Nuestra civilización ‘posmoderna’ se las arreglaría perfectamente sin Microsoft y sin Oracle, sin cajeros automáticos y sin internet, pero se desintegraría en unos cuantos años sin abonos nitrogenados sintéticos y se desplomaría en unos meses sin proliferación bacteriana. Nuestro primer deber es cuidar esos factores que son en verdad básicos.”3

Sin una revalorización del trabajo productivo –para lo cual hace falta primero que éste se haga socialmente visible, claro está—, no cabe pensar, creo, en una sociedad más o menos reconciliada con la naturaleza: el trabajo productivo sí que es el “interfaz” básico entre naturaleza y sociedad. Éste es un asunto que lleva lejos y que he tratado en otros lugares4.

Galapagar (Madrid), 26 de mayo de 2005.

SPIP | esqueleto | | Mapa del sitio | Seguir la vida del sitio RSS 2.0