Homenaje a José Luis Pérez Herrero Piños

Pepe Mejía

Alegre, combativo, firme defensor de los y las de abajo, militante de base y muy afectuoso con sus amigos y cercanos. Este es el perfil que se dibujó el pasado domingo 18 de octubre en el acto homenaje a José Luis Pérez Herrero, Piños, militante de la LCR y fundador de La Comuna, Asociación de prexs del franquismo.

Amaneció gris, lluvioso, pero allí nos concentramos más de setenta personas en el antiguo local de una librería que se llamaba Traficantes de Sueños. Lindo nombre para recordar a nuestro amigo y camarada. Porque Piños fue un soñador pero con los pies bien puestos sobre la tierra. Y allí estaba él en una gran foto, en blanco y negro, presidiendo la sala a rebosar de la sede de los Europarlamentarios de Podemos en Madrid. Sus inconfundibles mostachos, su melena y esa media sonrisa socarrona que desde el primer momento te convertías en cómplice de sus diatribas o te situaba en el amplio espacio de la desconfianza.

El acto en homenaje a Piños fue presentado por José María Galante, Chato, antiguo militante de la LCR, hoy militante de La Comuna.

El primero en hablar fue Miguel Ángel Gómez, Gus, compañero de celda en Carabanchel durante el franquismo. Gus glosó simpáticas anécdotas de su obligada convivencia en una celda. En una oportunidad, cuenta Gus que le vió tomar café sin azúcar y le dijo “¡pero hombre! Está bien ser duro pero eso de tomar el café sin azúcar...”. Pero Piños era así. A la vez de reservado para sus asuntos personales, era abierto y siempre dispuesto a compartir. Lector empedernido no sólo de lecturas políticas sino de todo lo que le cayese en mano, tenía una gran formación en diversos campos. Austero y recio aguantó bien la dureza de su estancia en la séptima galería. Porque después de pasar por la cárcel salió con mucho brío para militar en los movimientos sociales como nos recordó, Lucía Vicente Lapuente, que en Vallecas compartió por unos años convivencia con Piños.

Su militancia en la Asociación de Vecinos de Vallecas fue de las pioneras -allá por los años ochenta- en buscar casa para las familias necesitadas y “expropiarlas” para después organizar el apoyo y evitar el desahucio.

Lucía, que también militó en LCR, nos comentó la gran ilusión de Piños al conocer que iba a ser padre. Lo orgulloso que estaba con su compañera Cristina y después con sus hijas Carmela y Jimena, presentes también en el acto.

Las intervenciones en el homenaje las cerró Antonio Florez, otro de los amigos y compañero de la LCR, actualmente concejal en Rivasvaciamadrid.

Antonio glosó el perfil militante. Miembro destacado de la Comisión Anti Otan y del Movimiento Pacifista en esos años, disfrutó y aportó con su saber al avance del movimiento popular. En discusiones enconadas, era Piños el que siempre aportaba una salida, una sugerencia o una propuesta que era aceptada por todxs.

En este itinerario de recuerdos, Florez destacó que Piños huía de las cámaras y de todo lo que olía a periodistas. A pesar de ser uno de los máximos dirigentes del Movimiento Pacifista, Piños no estaba por la labor de exponerse públicamente. Sólo cuando algunos de los suyos le insistía, accedía pero a regañadientes. Buen organizador, igual defendía un texto político como salía por las noches a pegar carteles.

Pero eso sí. Según Antonio, nunca le vió bailar. Y parece ser que Antonio intentó que bailara en una noche de farra pero no consiguió que el duro/dulce del Piños rodara por la pista de baile.

El homenaje se cerró con todxs lxs presentes puestos en pie cantando la Internacional, como le hubiese gustado a Piños.

Posteriormente un grupo de sus amigos siguieron recordándole en una comida de confraternidad.

Quiero destacar que el homenaje ha sido fiel reflejo de lo que en vida fue Piños. Tenía ese don de caer bien a todo el mundo y hacerte cómplice. Pues en la mañana del domingo 18 de octubre Piños consiguió una vez más congregarnos. Y allí estábamos. Ex milis de la LCR, FRAP, gentes que coincidieron con él en la cárcel, militantes de CCOO, ex militantes del movimiento pacifista, amigxs y compañerxs. Hoy algunos siguen militando. Otros no pero nos seguimos. Pero sobretodo, todavía seguimos compartiendo recuerdos, ilusiones y proyectos. Hasta siempre camarada Piños!