Larzac: 200000 y más, contra la OMC

Josu Egireun



Eran las siete de la tarde, cuando tras concluir una reunión de coordinación sobre la campaña contra la V cumbre ministerial de la OMC (Organización Mundial de Comercio) en Cancún, recogimos los bártulos e iniciamos el viaje de regreso a Euskal Herria. Al finalizar la reunión la gente de la organización nos informa que se han cerrado los accesos a Larzac, porque es imposible atender a toda la gente que llega. Habían entrado 200.000 personas y las dificultades se iban acumulando minuto a minuto. A la vuelta, la sorpresa fue el asombroso espectáculo que se dibujaba a ambos lados de la carretera: hileras de coches aparcados en arcenes y huertas a lo largo de más de 10 Km. y miles y miles de personas que se negaban a tomar el camino de vuelta sin participar en el encuentro de Larzac.

Un encuentro para Reflexionar, convivir y luchar en común contra la OMC, un encuentro para recordar la exitosa lucha desarrollada en ese mismo escenario treinta años atrás contra el intento de instalar un campo militar desplazando a los campesinos y campesinas; pero, sobre todo, un encuentro para comprobar el enorme rechazo social a la OMC y a los gobiernos que lo sustentan, y alimentar el espíritu de lucha.

La iniciativa partió de la Confédération Paysanne, y en torno a ella se han agrupado una amplia red de movimientos sociales y políticos que han construido un espacio abierto y plural desde la base común del rechazo a la OMC y a sus políticas. Larzac ha sido la torre de babel de los movimientos. Casi sin temor a equivocarnos, podemos decir que la única ausencia notable ha sido la del sindicato CFDT. El resto, incluso con propuesta muy divergentes entre sí, y aunque no todo el mundo al mismo nivel, estaba presente.

Durante tres días se han cubierto dos tipos de programas para debates y actividades. Uno, el oficial, con debates en torno la OMC en escenarios simbólicos: Seattle, Porto Alegre, Génova y Cancún; al igual que los dispuestos para las actos culturales: Resistencia, Transgénicos y Larzac. El otro, en espacios autoorganizados por los distintos colectivos: desde la Confédération Paysanne hasta Attac, pasando por los 10Solidaires, etc., animando debates, intercambios, etc.

De todo lo habido destacaríamos cuatro aspectos:

Por eso a medida que nos acercábamos a Euskal Herria, había dos preguntas que nos rondaban en la cabeza: ¿seremos capaces de lograr aquí que la primera semana de setiembre (del 6 al 13) sea una semana de movilizaciones, de acciones diversas, más allá de la manifestación tradicional, contra la OMC y los intereses privados que se ocultan tras ella?. Es mucho lo que está en juego en Cancún: se va impulsar la liberalización total del comercio agroalimentario, se privatizarán los recursos naturales y los servicios públicos; se dará carta blanca para que las inversiones de las multinacionales no tengan que respetar los derechos sociales, laborales o medioambientales vigentes en los diferentes países y, también, a las patentes sobre seres vivos...; o sea, la mercantilización de todos los derechos sociales, económicos, culturales y medioambientales. Por eso hay que movilizarse para impedirlo. La otra pregunta era sobre si seremos capaces, algún día, de poder articular en Euskal Herria espacios como el de Larzac. Y la respuesta no esta en el viento. Tenemos claro que todo depende del empeño y esfuerzo que hagamos para conseguirlo.

Paul Nicholson, Josu Egireun

 

 

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