Esta nueva catástrofe ecológica es una nueva herida abierta sobre la Tierra, que sigue sufriendo y desangrándose poco a poco, postrada en un estado de convalecencia cada vez más crítico, sin que hagamos lo necesario para parar esta continua agresión. El impacto ambiental que va a producir la MAREA NEGRA --aunque Rajoy lo niegue, éste es el término exacto-- en el ecosistema gallego es enorme, y se tardará mucho tiempo en recuperar.
Además de las gravísimas consecuencias ecológicas para todo el litoral, las consecuencias socioeconómicas no están tardando en salir a la luz, y su magnitud es también enorme, dada la especial dependencia de muchas de las poblaciones de la zona de la pesca de bajura, el marisqueo y la acuicultura. Se ven ya las primeras manifestaciones de un fenómeno no todavía desterrado, y a partir de ahora seguro que más profundo; estamos hablando de la emigración. Las medidas que se tomen de tipo económico para parar los efectos del desastre no resolverán el problema de muchos mariner@s y mariscador@s. Lo expresaba perfectamente hace unos días un joven que indicaba que la gente de menor edad puede ir por el mundo, buscarse la vida fuera, pero los más viejos... Decía Castelao: O galego non protesta, o galego emigra.
Hoy los gallegos debemos protestar, y exigimos responsabilidades a todos. A la UE, que se arruga cuando le interesa ante los intereses económicos de las grandes corporaciones, permitiendo el transporte de carburantes en buques monocasco, retrasando medidas ya tomadas tras el caso del Erika.
Los datos hablan por sí mismos:
Exigimos responsabilidades a los gobiernos gallego y español, por la pésima gestión de la crisis, primando los aspectos políticos. ¡Que pena no haber podido pasarle la bola a Portugal, pensará alguno!; por la mala coordinación entre ambos ejecutivos, que tardaron en tomar medidas, no fueron capaces de coordinar los esfuerzos que numerosos voluntarios estuvieron dispuestos a realizar desde el primer momento, pruebas de la ausencia de un plan coordinado y claramente definido; y por la opacidad informativa que envolvió al accidente.
En el caso del gobierno gallego la indignación de los afectados y de todos los gallegos aumenta, ya que el único que dio la cara fue el Conselleiro de Pesca, el Sr López Veiga, situado al lado del un comisario político. Mientras el Presidente de la Xunta y el Conselleiro de Medio Ambiente se dedicaban a observar la evolución de la fauna cinegética madrileña. No queda más que pedir la dimisión de Fraga y la depuración de responsabilidades dentro de su des-gobierno.
Este principio ecologista debe ser aplicado con efectividad, utilizando los medios que sean necesarios, para que todos aquellos que tengan culpa paguen por lo que han hecho. No queremos que una vez más se aplique la lógica que predomina en el mercado capitalista, en el que se privatizan los beneficios mientras se hacen públicos los costes. La empresa o empresas comprometidas deben pagar por todo el daño que han hecho.
Esto debiera de servirnos de lección. No podemos continuar con lo que le estamos haciendo al Medio Ambiente, debemos ser responsables, tender hacia fuentes de energía alternativas y menos contaminantes, aplicar efectivamente el principio de precaución, y que los que han hecho el daño no salgan inmaculados para que sirva de ejemplo. Los gallegos y todo el mundo PROTESTAMOS.