DECLARACIÓN SOBRE LA INTERVENCIÓN DE LA OTAN EN LA EX-YUGOSLAVIA
Federación Mundial de Trabajadores Científicos (WFSW)
WORLD FEDERATION OF SCIENTIFIC WORKERS (WFSW) FEDERATION MONDIALE DES TRAVAILLEURS SCIENTIFIQUES FEDERACION MUNDIAL DE TRABAJADORES CIENTÍFICOS
Hace 24 horas que las fuerzas aéreas han lanzado sus bombardeos sobre el territorio de la República Federal de Yugoslavia. Tanto en el seno de la Comunidad Científica Mundial, como en el del mundo político y la opinión pública, se expresan los puntos de vista más diversos en cuanto a la génesis de la situación actual, tanto en cuanto a las responsabilidades, como a las soluciones perdurables y más aún sobre el camino a seguir para alcanzar dichas soluciones. La Federación Mundial de Trabajadores Científicos agrupa a organizaciones y miembros correspondientes en EE.UU., en los más diversos países de la OTAN, en Rusia, China y Japón, en países donde el islamismo es la religión oficial, en países laicos o sin predominio de una u otra cultura religiosa, e incluso en países donde los Derechos Humanos son aplicados de forma muy diversa (y esto es un eufemismo). La WFSW dejaría de existir, no tendría incluso motivo de existir, si no condenase, de forma tajante, una acción militar adoptada violando los acuerdos internacionales que fundamentan el sistema de la Naciones Unidas y que autorizan únicamente al Consejo de Seguridad para adoptar este tipo de decisiones. Temo por mi parte que las consecuencias de esta violación se harán sentir no solo en contra de los derechos legítimos relativos a los kosovares, sino que los dificultarán. Cualesquiera que sean las insuficiencias actuales de la ONU, no es destruyéndola poco a poco como se podrá alumbrar un horizonte de desarrollo perdurable, ni se nos aportará nada a la cultura de la paz. Donde quiera que resida, la comunidad científica se ve abocada a jugar de nuevo el papel que le ha sido propio durante la guerra fría, a saber, servir de puente y casi de único canal de comunicación entre los países, campos o bloques opuestos. Esto es especialmente relevante puesto que, en un perído tan delicado, tan agonizante, tan propicio a los comportamientos afectivos y excesivos (comprensibles e incluso normales, somos seres humanos, no máquinas, mas aún si se trata de máquinas que bombardean la ex Yugoslavia) es necesario escuchar, no para justificar, ni excusar, sino para saber y para concebir nuevas bases de diálogo. Hago esta afirmación, porque pude visitar Kosovo, Montenegro y Serbia, componentes de la actual República Federal de Yugoslavia, en enero de 1999, algunas semanas antes de que se iniciasen las acciones armadas en Kosovo. Fui invitado por nuestra asociación afiliada a la SITJ ( Organización de Ingenieros y Técnicos), así como por la Asociación de Profesores Universitarios, Investigadores y la Sociedad Serbia de Filosofía. En el curso de decenas de encuentros, escuché muchos argumentos que daban por adelantado la razón a aquellos que afirman hoy que el único resultado de la acción militar de la OTAN será dar aun mayor fuerza al nacionalismo instrumentalizado por Milosevic. Por mi parte, tomé pública posición contra el embargo decidido, es cierto, esta vez por las Naciones Unidas, denunciando firmemente la extensión del embargo a los productos farmacéuticos y a la cooperación científica. No entiendo como se ayudará a los científicos serbios a jugar un papel positivo en la solución política de la crisis, si se nos impide incluso reunirnos con ellos o colaborar en proyectos científicos. Me niego a que los científicos, de donde quiera que sean o donde quiera que se encuentren sean dejados en la cuneta. ANDRE JAEGLE. Presidente de la WFSW Presentada ante el Congreso del Sindicato Nacional de Investigadores Científicos de Francia (SNCS), Meudon, Francia el 25 de marzo de 1999. e-mail: fmts@wanadoo.fr
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