Comunicado de RG-EA ante la declaración de inicio del proceso de independencia

Ante la declaración de inicio del proceso de independencia

 

1) La declaración presentada por Junts pel Sí y la CUP supone un desafío democrático inaudito al marco institucional nacido el 1978, avanzando en el camino hacia una República catalana. La reacción autoritaria del gobierno de Rajoy muestra claramente qué es lo qué está en juego, e invalida los intentos de colocarse en falsas equidistancias. PP, PSOE y C's encarnan el inmovilismo y la negación de cualquier solución democrática al debate político existente en Cataluña. Por eso las fuerzas partidarias del derecho a decidir, como Catalunya Sí que es Pot, no se tendrían que oponer a la propuesta de resolución de Juntos por el Sí y la CUP, a pesar de que la forma de proceder de estas dos, pactando un acuerdo entre ellas, sin intentar una negociación previa con Catalunya Sí que es Pot es un error de procedimiento, subyacente a problemas políticos más de fondo.

 

2) La declaración plantea "la apertura de un proceso constituyente ciudadano, participativo, abierto, integrador y activo para preparar las bases de la futura constitución catalana", a pesar de que este queda subordinado a una lógica independentista y no contempla la posibilidad que el horizonte final pueda ser también el de una libre federación de la República catalana con el resto de pueblos del Estado, un objetivo que permitiría añadir así de forma sólida el bloque favorable al derecho a decidir en la hoja de ruta de ruptura con el Estado. Aun así, impulsar un proceso constituyente "participativo, abierto e integrador" no será posible si Artur Mas sigue al frente del gobierno y si CDC sigue siendo la fuerza decisiva del gobierno de Catalunya. El gobierno de Mas ha practicado políticas anti-sociales, acepta ataques frontales a la soberanía de los pueblos como el TTIP y avala los rescates a la banca con dinero público. No habrá ningún proceso constituyente participativo con un gobierno así. Por eso nos reafirmamos en nuestra posición de que Artur Mas no tiene que ser investido presidente del gobierno, y valoramos positivamente que la CUP afirme públicamente que no le dará los votos que necesita para serlo.

 

 

3) La hoja de ruta hacia una República catalana no puede desarrollarse aceptando con resignación la hegemonía de CDC, sino que tiene que ir acompañada de la lucha para cambiar la hegemonía interna dentro del movimiento independentista. Si no, el potencial democrático del mismo se puede acabar dilapidando, quedándose a medio camino o propiciando una ruptura institucional que no acabe cambiando prácticamente nada. Si CDC lidera el proceso, hay riesgo que el proceso de ruptura con el Estado sea utilizado para imponer un proceso constituyente desde arriba que, de facto, sirva para edificar un nuevo país con criterios neoliberales. Este podría ser el caso de una futura hacienda catalana, siguiendo el modelo desarrollado por Price Waterhouse Coopers y otras consultorías presentado por Artur Mas el pasado mes de agosto.

 

 

4) El punto más débil de la declaración presentada es la ausencia de un compromiso claro en la aplicación de un plan de rescate ciudadano contra los efectos de la crisis y de un plan de regeneración frente a la corrupción. Sin un plan de emergencia social y sin medidas reales contra la corrupción no se podrá articular una mayoría suficiente para pilotar la ruptura con el actual marco institucional ni se podrá garantizar que esta ruptura favorece un cambio de modelo económico y social. La disociación entre el proceso de ruptura con el Estado y la aplicación de un plan de choque contra la crisis y la corrupción es un error estratégico que debilita al proceso independentista y favorece a CDC. Consideramos que la CUP, en tanto que fuerza decisiva en el parlamento, tendría que trabajar para incluir estas dos cuestiones en la declaración y no aceptar un marco en el cual quedan fuera.

 

5)El proceso hacia una República catalana tiene que incluir claramente, y la declaración no lo hace, el compromiso de realizar un referéndum vinculante en el que la ciudadanía de Catalunya pueda decidir sobre la constitución de la futura república catalana y pronunciarse sobre la independencia de Catalunya. La ruptura con el actual marco institucional y la creación de una República catalana es compatible con un horizonte final independentista y con un horizonte de libre federación posterior a la ruptura. Sobre esta base estratégica se puede articular una amplia mayoría social constituyente, en la cual las fuerzas conservadoras no piloten el proceso, y de la que Catalunya Sí que es Pot también forme parte (siempre y cuando esta se mantenga fiel a su compromiso de defensa de un proceso constituyente catalán no subordinado, que figura en su manifiesto fundacional pero que relegó a un segundo plan durante la campaña, y no permanezca en una posición pasiva y expectante, como ha hecho desde las elecciones).

 

 

6) Ante la previsible escalada represiva por parte del Estado y el gobierno del PP, en alianza con PSOE y Ciudadanos, en caso de que se apruebe la declaración, será necesaria la más amplia y unitaria movilización social en defensa de un proceso democrático hacia la República catalana. También es más necesaria que nunca la búsqueda de acuerdos entre los pueblos y las fuerzas del cambio político y social del conjunto del estado en una alianza común para hacer caer al régimen. Esto implica que las fuerzas de ámbito estatal como Podemos no pueden mantenerse equidistantes, y tienen que ser firmes en la defensa del derecho a decidir del pueblo catalán y en la celebración de un referéndum vinculante y, al mismo tiempo, que el proceso independentista catalán no puede seguir estratégicamente desconectado ni ajeno a lo que pasa en el resto del Estado.