Elecciones del 10N. Comunicado de Anticapitalistas: todavía no es tarde

Las elecciones generales del 10 de Noviembre se producen en un contexto político complicado. El fracaso de las izquierdas a la hora de conformar un gobierno “progresista” genera desafección en amplios sectores de la sociedad. El fantasma de la crisis económica aparece en el horizonte. Nuevos movimientos de masas a nivel global, como la lucha contra el cambio climático, aparecen con fuerza en la escena. La extrema derecha acecha y espera su oportunidad en muchos países, gobernando ya en algunos Estados importantes. Las potencias mundiales se preparan para nuevos conflictos.

En medio de toda esta situación, el PSOE de Pedro Sánchez decidió ir a nuevas elecciones con el objetivo de tratar de conformar un nuevo centro político, capaz de pactar a derecha y a izquierda y así restaurar el orden político. Las ilusiones en un giro a la izquierda del PSOE se vuelven a desvanecer, pero los efectos no serán positivos. Mucha gente se ha desmoralizado por el camino, el PSOE se ha fortalecido y la izquierda se ha debilitado. Como advertimos hace tiempo, un acercamiento al PSOE convirtiéndolo en parte de la solución cuando es parte del problema, colocaría a las fuerzas transformadoras en una peor situación, provocando su crisis.

Nuestra propuesta para la investidura consistía en que la izquierda negociase con el PSOE una serie de medidas programáticas concretas (derogación de la reforma laboral, ley mordaza, aumentos salariales, etc.) e inmediatamente pasar a la oposición, para fiscalizar la acción de gobierno, ser decisivos condicionando el desarrollo político parlamentario y construir un proyecto alternativo al de los grandes partidos, que solo sirven a los intereses de las élites. Entrar en un gobierno dirigido por el PSOE en vez de ser su alternativa nos parecía una táctica errónea. El PSOE solo admitiría a la izquierda en situación de total subalternidad, tal y como demostró la oferta de gobierno de Pedro Sánchez.

Sin embargo, se optó por entrar en el gobierno como prioridad. Por el camino, aunque ahora se trate de justificar a posteriori, la izquierda se ha dejado el programa y el proyecto estratégico. Cada día se día se dice una cosa en función de lo que deciden los portavoces. No hay discusión colectiva ni principios: eso produce una profunda pérdida de credibilidad y provoca crisis y una tendencia crónica al debilitamiento.

Es en este contexto en el que surge la candidatura de Íñigo Errejón. Una candidatura que trata recoger el descontento progresista, surfeando la oleada de fracaso de las izquierdas a la hora de conformar gobierno. Desde luego, este no es el proyecto de Anticapitalistas: nuestra propuesta no es una propuesta restauradora del orden, no consiste en regenerar el sistema con una serie de medidas paliativas y conformarnos con mejorar lo existente. Nuestra propuesta es una propuesta rupturista, que trata de democratizar la sociedad expropiando el poder económico a través de las luchas, para construir una sociedad ecosocialista. Pero también queremos señalar que son los errores de la dirección de Unidas Podemos, incapaces de defender una propuesta política mínimamente estable, plural y coherente, los que han facilitado el aterrizaje de propuestas neo-progresistas.

Aún tenemos una oportunidad para mantener abierta una cuña constituyente. El sistema político trata de prepararse para las crisis que vienen, tanto económica como política. Quieren llegar a esa situación con una izquierda disciplinada o destruida. La sentencia del “Procés” será previsiblemente dura. Buscan un cierre por arriba que impida transformaciones por abajo.

Por eso, desde Anticapitalistas proponemos abordar las elecciones generales en torno a 3 ejes:

- El PSOE ha demostrado ser un garante del orden. No se puede considerar al PSOE un garante del orden injusto y a la vez tratar de gobernar con él. La izquierda debe ir a las elecciones aprendiendo las lecciones de la investidura: se trata de evitar que gobierne la derecha, de construir un proyecto diferente al del PSOE desde la oposición.

- Recuperación de un programa fuerte, capaz de movilizar a la gente trabajadora. Desde el feminismo, ecologismo y la democracia radical, es necesario proponer una serie de medidas fuertes, tanto a corto como a largo plazo. Derogación de la reforma laboral, derogación de la ley mordaza, fin de la represión en Catalunya, reducción de la jornada laboral, medidas frente a la emergencia climática, etc. deben ir acompañadas de un proyecto estratégico que defienda sin complejos el derecho a decidir de los pueblos, la expropiación del poder económico y la planificación democrática de la economía o medidas feministas que combatan las raíces estructurales del patriarcado. En un contexto de crisis radical, es necesario luchar en el aquí y ahora, y a la vez abrir horizontes nuevos. Ejemplos como el laborismo de Jeremy Corbyn están mostrándonos un camino en donde la radicalidad no está reñida con construir una mayoría social.

- Una candidatura amplia de izquierdas, donde quepa todo el que asuma unos puntos mínimos, para combatir la resignación y evitar que el PSOE reconstruya el centro político. Nadie tendría que renunciar a sus principios ni a su programa. Desde Anticapitalistas, instamos a Unidas Podemos, por su especial relevancia a escala estatal, a impulsar un proceso de esas características. Todavía no es tarde.