Solidaridad con el pueblo argelino por su soberanía popular. Renacimiento de la revolución argelina

Declaración del Buró ejecutivo la Cuarta Internacional

Argelia conoce un levantamiento popular sin precedentes desde los albores de la independencia nacional. Desde el 22 de febrero de 2019, tras unos llamamientos lanzados desde internet, grandes concentraciones, con una presencia masiva de mujeres, se organizan en todas las ciudades, seguidas por los trabajadores y la juventud estudiantil.

El detonante de esta potente cólera popular ha sido la obstinación del poder en mantener a Abdelaziz Buteflika en la presidencia del país una quinta vez, cuando ya ha estado 20 años en el cargo gracias a sucesivas enmiendas a la Constitución que ampliaban sus poderes. El pueblo ha vivido como un desprecio del poder la voluntad de imponer a un anciano muy enfermo como presidente nominal y el paso efectivo de sus prerrogativas a una facción que opera entre bastidores. Dicho desprecio ha hecho estallar la cólera acumulada durante décadas contra la política de pillaje de las riquezas nacionales, de desmantelamiento del sector público, de agravación de una deuda pública interna y de represión recrudecida de las libertades democráticas.

La lucha popular crece y atrae a nuevas capas de manifestantes unidas por los objetivos de la partida de Abdelaziz Buteflika del poder desde el fin de su mandato el 28 de abril de 2019 y por el rechazo a que sus defensores y todos los responsables gubernamentales estén implicados en la determinación del futuro del país.

La camarilla dirigente intenta hasta la actualidad mostrarse inamovible frente al levantamiento popular y ganar tiempo mediante maniobras para evitar su caída. Tras haber sido convencida de la organización de las elecciones para imponer la candidatura del presidente saliente, ha decidido anular las elecciones presidenciales y prolongar el mandato de Buteflika de un modo que viola la Constitución que ha enmendado a su antojo esperando engañar a los manifestantes. Incluso ha empezado a ejecutar su plan, presentado como una hoja de ruta por una « nueva república » construida por el presidente saliente.

La respuesta popular se expresó el 16 de marzo de 2019 durante la manifestación más grande, que ha congregado a millones de argelinos en el conjunto de las circunscripciones, llamando a rechazar el mantenimiento del presidente Buteflika tras el fin de su mandato, así como el de la camarilla que opera tras él.

Esta fracción del régimen en el poder se opone a las tentativas de su derrocamiento y recurrirá a todas las soluciones posibles para escapar al veredicto del pueblo:

- ya sea retirándose temporalmente en la perspectiva de retomar su control sobre los argelinos,

- ya sea concluyendo un acuerdo con los partidos de oposición liberal que implicará a estos últimos en el gobierno a cambio de la garantía de los intereses de dicha camarilla corrupta,

- ya sea mediante una injerencia directa del ejército, que sería justificada por los peligros que amenazan al país, o por el vacío jurídico que dejaría el fin del mandato de Buteflika sin la organización de las elecciones

- ya sea invitando a una personalidad que tenga cierto crédito a jugar el papel de apaciguamiento de la cólera popular en pos de la espera.

Todas estas opciones constituyen una alta traición a las reivindicaciones populares.

Abdelaziz Buteflika ha concluido su cuarto mandato presidencial y ha situado a Argelia al borde de una crisis económica. Las reservas monetarias se erosionan a una velocidad récord y podrían agotarse a lo largo de los próximos años. El déficit presupuestario se acrecienta gravemente y el recurso excesivo a la creación monetaria creará una inflación y un hundimiento de la moneda que implicará una caída del poder adquisitivo. El poder quiere conservar todavía su base material manteniendo la economía centrada únicamente en la especialización en la exportación de hidrocarburos y de productos derivados y la importación de los principales bienes de equipo y de consumo. Sigue beneficiándose de la renta petrolera, de la corrupción generalizada y del monopolio de las licencias de importación y de inversión.

Las instituciones imperialistas utilizarán su peso para sacar partido a la situación actual y obligar a Argelia a poner en marcha rápida y completamente medidas neoliberales como la apertura del mercado al capital imperialista, la privatización de los sectores públicos, la liberalización del sector de la energía, la supresión de las subvenciones públicas al consumo de las masas y la reducción del empleo público. Esta doctrina neoliberal converge con el proyecto de la burguesía liberal, que se opone también a la camarilla de Buteflika en el poder sobre los ritmos de dicha liberalización. La aplicación de estas políticas neoliberales constituirá una profunda regresión para los trabajadores y las capas populares argelinas y un robo de sus sacrificios. De ahí la responsabilidad de los militantes socialistas en agrupar sus fuerzas sobre la base de un programa de reivindicaciones con una perspectiva de independencia de clase que acompañará la movilización y la organización de la clase obrera, de la juventud y de las mujeres por una asamblea constituyente soberana, que asegurará un régimen democrático radical y una economía independiente para responder a las necesidades fundamentales de la población, reposando en una propiedad colectiva y un control por los de abajo.

Los jóvenes y las capas populares han jugado un papel importante en la lucha popular en curso, del mismo modo que los trabajadores, en particular los empleados de la función pública. No obstante, la intervención de los trabajadores con una perspectiva de clase independiente y su fuerza económica decisiva necesita una adhesión y movilización de l@s asalariad@s de los sectores estratégicos, como la petroquímica, los puertos, los bancos, el transporte y la logística. Ello cambiaría profundamente la correlación de fuerzas y ahogaría a la camarilla dirigente y, más importante todavía, constituiría una garantía para el pueblo argelino de determinar el futuro político y económico del país.

La Cuarta Internacional expresa toda su solidaridad con las luchas que lleva a cabo el pueblo argelino para derrocar un régimen dictatorial, de corrupción y de dependencia atrasada, y apoya su derecho a su soberanía popular mediante una Asamblea Constituyente soberana.

Condenamos el apoyo de los gobiernos imperialistas al régimen en el poder y su intervención en un asunto que concierne exclusivamente al pueblo argelino. Esperamos que la dinámica de la lucha que se perfila en Marruecos y Túnez, que viven también una situación de crisis política y social, marque el inicio de una victoria de las revoluciones populares que reavivará la gloria de las revoluciones de liberación nacional, uno de cuyos símbolos fue la Revolución argelina en la lucha contra el imperialismo a escala internacional.

Llamamos a tod@s l@s socialistas y demócratas del mundo a apoyar al pueblo argelino en su lucha y a prepararse para el deber de solidaridad internacional frente a la evolución de una gran lucha que no está más que en sus inicios.

¡Viva la lucha del pueblo argelino por su soberanía popular!

¡Abajo la dictadura de la corrupción y de la dependencia arcaica, por una Asamblea Constituyente soberana!

¡Por una solidaridad internacional con la lucha del pueblo argelino!