Declaración de Anticapitalistas

Hemos entrado en la última semana de campaña de las elecciones generales. El 28 de abril, millones de personas elegirán en las urnas el partido que encabezará el próximo gobierno, en un contexto marcado por la ausencia de grandes mayorías absolutas.

Los tres partidos de la derecha (PP, C,s y Vox) se presentan con un discurso fuertemente radicalizado, a través del cual compiten entre ellos por aparecer como el partido más duro a la hora de enfrentarse a los “problemas de España”. La derecha, cuando enuncia estos problemas, revela tener un problema serio con las libertades: la derecha es enemiga de la libertad de expresión, de la libertad de las mujeres, de la libertad de las personas migrantes, de la libertad de los colectivos LGTBI, de la libertad de los pueblos a decidir su futuro... La sobre-actuación derechista y su retórica “políticamente incorrecta”, sin embargo, se traduce simplemente en un programa económico sumiso con los poderes económicos. La “incorrección política” de la derecha desaparece a la hora de ponerse del lado de la clase trabajadora: su propuesta política consiste en aumentar sin límites el poder de mando que las grandes empresas tienen sobre la sociedad.

El PSOE de Pedro Sánchez es el gran beneficiado de esta retórica sobre-actuada de la derecha, apareciendo ante mucha gente como más de izquierdas de lo que realmente es. El PSOE, sin embargo, es un partido incapaz de enfrentarse a los grandes poderes económicos en defensa de las trabajadoras: por ejemplo, ya han anunciado que no derogarán la reforma laboral si no hay acuerdo con la patronal. Como partido al servicio del capital financiero y obediente a los dictados de Bruselas, se muestran incapaces de cuestionar las normas de gasto e impulsar una fuerte recuperación de derechos sociales.

Los viejos partidos son incapaces de resolver los grandes retos a los que nos enfrentamos como sociedad. Quedará pendiente después del 28A construir un país feminista en el que se socialicen los cuidados y poner el freno de emergencia para abordar con claridad la crisis ecológica, acabando con la lógica productivista que destruye el planeta para beneficiar a unos pocos. O medidas económicas fuertes como expropiar y nacionalizar los grandes monopolios financieros y energéticos para democratizar la economía, dotar a la clase trabajadora de mecanismos e instrumentos para ejercer el poder, como prohibir los despidos en las empresas con beneficios, la reducción de la jornada laboral para repartir el trabajo y combatir el desempleo, o la renta básica. O la construcción de un parque público de viviendas con los millones de pisos vacíos propiedad de la banca. O la resolución democrática del problema catalán, que, le pese a quien le pese, solo puede pasar por el derecho a decidir de los pueblos.

Somos conscientes de que estos retos no pueden ser resueltos por un partido desde el parlamento. Se necesita movilización y organización social, un nuevo proyecto político con fuertes lazos desde abajo, presente en la vida cotidiana de la clase trabajadora, protagonizado y liderado por las mujeres, jóvenes, pensionistas, migrantes y trabajadoras precarias. Un proyecto que se plantee la superación de la Constitución del 78 por un poder constituyente capaz de reordenar la sociedad en favor de las de abajo y de impulsar una radicalización democrática de la sociedad. Ese es nuestro proyecto y apostamos por construirlo con un nuevo impulso después del 28A.

Por eso, no nos es indiferente el resultado de estas elecciones. No podemos permitir que la derecha acceda al poder, pero tampoco es la solución un partido como el PSOE, que ha demostrado una y otra vez su incapacidad y falta de voluntad para enfrentarse a los poderes económicos. Por eso, desde Anticapitalistas reiteramos nuestra petición de voto a Unidas Podemos, que ha presentado una serie de propuestas necesarias como la devolución del dinero del rescate bancario, una fiscalidad progresiva, medidas contra la corrupción o reformas que limitan la especulación financiero-inmobiliaria, propuestas en favor de los derechos de la clase trabajadora, así como una apuesta en la defensa de los servicios públicos. No nos quedemos en casa el 28A: vota a Unidas Podemos.