Ante el alto el fuego en Gaza, las obligaciones del movimiento internacionalista continúan

Comunicado de Anticapitalistas

Tras más de un año de salvaje genocidio, se ha anunciado un alto el fuego y una tregua temporal entre Israel y la resistencia palestina en Gaza, que, en teoría, entrará en vigor este domingo. Esta noticia supone un alivio para el heroico pueblo de Gaza, que tanto ha sufrido estos meses, pero que ha dado una lección al mundo de firmeza y arraigo en su tierra. El estado colonial sionista , pese a su brutalidad inhumana, ha fracasado en sus objetivos: ni el pueblo palestino ha abandonado Gaza, ni la resistencia ha sido exterminada.

Israel asume este alto el fuego y esta tregua con su habitual cinismo. Seguirá asesinando hasta el último momento, y puede romper el acuerdo con cualquier excusa. El Estado sionista no puede sobrevivir sin la guerra. Sin la guerra, su sociedad se expondría a terribles contradicciones internas, de carácter político, económico y moral. La guerra funciona como un combustible para el colonialismo: es la única vía de seguir adelante, y a la vez, el germen de su destrucción. Por eso esta tregua es temporal y quien quiera de forma honesta la paz, tiene que contribuir con su lucha a la destrucción del sionismo, a la descolonización total de Palestina y al fin del imperialismo.

Por otra parte, debemos seguir denunciando y exigiendo a nuestros gobiernos que rompan relaciones con Israel y cesen el comercio de armas. El gobierno progresista español se ha negado sistemáticamente a actuar en esa dirección; debemos señalar su hipocresía, su inacción y complicidad con el estado sionista. También mostramos nuestro repudio a todos los intentos del gobierno español de fomentar una “solución” como la de los dos estados vía la Autoridad Nacional Palestina, que solo busca normalizar el colonialismo y el apartheid, obligando a los palestinos a colaborar con los colonos terroristas sionistas.

Debemos continuar la lucha internacionalista en solidaridad con Palestina y su resistencia. Sentimos con el pueblo palestino alegría y un alivio temporal, pero sabemos que su combate por la autodeterminación sigue en marcha. Nuestro deber es acompañarlos hasta el final: es lo mínimo que le debemos a un pueblo que nos demuestra todos los días lo que es la dignidad y la voluntad de vivir en libertad.